Autor: Luis

  • Obstáculos y enfoque

    El año está por terminar y todo mundo anda en modo «propósito», «planeación 2024» y similares. La mayoría de nosotros estableceremos «estrategias y objetivos» para el próximo año buscando, ahora sí, lograr aquello que tanto ansiamos.

    Cuando estudié la universidad, en una de las materias de electrónica, había un dicho en los talleres: «en papel ya jala». Esto es, un circuito dibujado y calculado funciona «en papel» pero implementarlo y echarlo a andar, es otra cosa.

    El éxito de una buena implementación inicio con una clara definición de a dónde vamos, cuándo queremos llegar y cómo pretendemos llegar allá. Asimismo, para no caer en crear solo ilusiones, es importante que seamos realistas respecto a lo que plantemos. Pero ¿qué significa ser realistas? Bueno, pues algo muy simple: 1) Considerar los obstáculos y 2) enfocarse en unas pocas cosas.

    La realidad es que es muy fácil establecer una estrategia, objetivo o hasta un plan para lograr lo que deseamos, pero si no consideramos los obstáculos, reales y potenciales, pues simplemente nos estamos en engañando. Lograr cosas no es fácil, pero sí es fácil arrancarse a hacer cosas sin tomarse algunos minutos de reflexión. Ciertamente, no podemos anticipar todos los obstáculos posibles a los que nos enfrentaremos pero podemos hacer el ejercicio inicial. Si entendemos a qué nos enfrentamos y los obstáculos que debemos superar para llegar a dónde vamos, podemos plantear acciones realistas para lograr las cosas.

    Decir que nuestra estrategia es la «Productividad» y que nuestro objetivo es «mejorar en un 10% para mayo 2024» suena bien. Pero ¿cuáles serán los obstáculos? Tal vez la resistencia al cambio en mandos medios, o podría ser los objeciones de los colaboradores y operadores, o podría ser que nuestra infraestructura no está en buen estado, o podría ser que nuestros flujos de información no son adecuados, o podría ser que hay temas con la calidad de productos y servicios de nuestro proveedores. ¿Cómo vas a atender los obstáculos? (O tal vez tu eres de esos de que «lo resolvemos sobre la marcha como vaya saliendo», sí, es una forma de hacerlo, solo que puede tomar mucho tiempo llegar a dónde vas). Para tener éxito, debemos ver el bosque y no solo los árboles.

    Todo es mucho y nada es muy poco, en otras palabras, no vas a poder lograr todo lo que deseas y por ello necesitas enfocarte en lo más importante (no en lo más fácil de lograr). Y enfocarse es otra palabra para priorizar y priorizar es tener claro que vas a tener que sacrificar algunas cosas, esto es, habrá cosas que no se harán porque nos vamos a enfocar en lo importante. Esto no dejará contentos a muchos, pero el trabajo del ejecutivo, mando y gerente no es ser popular es hacer lo correcto, es hacer lo necesario, es hacer lo importante. Así que sí, algunos temas quedarán relegados, así es esto. Debemos recordar que tenemos tiempo, recursos y gente LIMITADA, no podemos hacer todo, priorizar será la base de una implementación exitosa.

    Así que ahora que ya tienes tu planeación 2024. Analízala, destrózala. ¿Estoy considerando los obstáculos? ¿Estoy priorizando y enfocando las acciones? Con esto cubierto, vendrá ahora la segunda parte, la implementación efectiva (porque también las hay mediocres e inefectivas) y solo entonces nos acercaremos a donde queremos o debemos estar.

    Feliz planeación 2024.

  • Recetas y lineamientos

    Uno de los temas que más me toca ver, por el enfoque «práctico» que abunda en algunos mandos o gerentes, es buscar una receta para resolver los aspectos que les interesan en las organizaciones.

    Una receta es un conjunto de pasos prácticos para resolver algo. Paso 1, paso 2, paso 3 y ¡voilá! ¡Las cosas se resolvieron! El problema con las recetas es que fueron realizadas por alguien para resolver un problema particular suyo en condiciones particulares en un momento particular del tiempo. Esto es, las recetas son personalizaciones muy específicas.

    Un lineamiento por otro lado, es un elemento genérico que hay que considerar, pero que no es tan específico. Un lineamiento es más amplio y permite múltiples recetas. Esto es, un lineamiento es flexible y te da libertad de acción, y para el caso, de innovación. Un lineamiento es un marco de actuación.

    Las redes sociales y las librerías están llenos de cosas como «los 7 pasos para lograr x», «los 10 pasos que te brindarán el éxito», «las 5 cosas que debes de saber para ser Y». Y no me lo tomen a mal, esas cosas tienen su valor, pero solo si vemos más allá de la receta y entendemos el lineamiento subyacente. Las recetas son «cuadradas», son estrictas, pueden resolver las cosas en ciertas condiciones.

    Las recetas son buenas en situaciones de toma de decisión estructurada, cuando los pasos están perfectamente definidos y no hay mucho margen de acción, sabes que algo puede pasar y sabes como resolverlo. No tiene chiste. La utilidad de una receta es la consistencia, la productividad, es el equivalente a un procedimiento operativo, una instrucción de trabajo. Sin embargo, el trabajo del mando o gerente no se da en el ámbito de lo conocido y estructurado. Al contrario, se da en el marco de lo incierto y ambiguo. Las situaciones requieren de decisiones no estructuradas.

    ¿Por qué creo que esto es importante? Por que en la «urgencia» de resolver algo rápido, preferimos copiar «algo que funciona» (aunque no necesariamente funcione para nosotros, sino que le funcionó a otro) que entender la situación y aplicar un lineamiento genérico. Entender lineamientos requiere de tiempo, esfuerzo y el desarrollo de «recetas personalizadas» a nuestra situación y condición actual. Es mucho más trabajo, pero ese es el trabajo del mando o gerente. No estar operando en la certidumbre.

    Veamos algunos ejemplos. Un caso muy sonado es el del TPS (Toyota Production System), este sistema desarrollado por la empresa Toyota y que llevó a al empresa a estar a la vanguardia en temas de manufactura, calidad y productividad, fue caso de estudio en los años 80s y 90s. Al final le rebautizaron como Manufactura Esbelta. Los estudiosos del caso Toyota se perdieron en entender los lineamientos (o principios subyacentes) y se centraron en seguir las recetas (las técnicas y metodologías). Por ello muchas empresas comenzaron a aplicar cosas como 5s (sistema de orden y limpieza), pero no lograron los niveles de aplicación de la empresa japonesa. ¿Por qué? Algunos expertos consideran porque se centraron en la herramienta (la receta) no en el lineamiento. Para Toyota el lineamiento principal es la «eliminación del desperdicio». Y las 5s fue una de las respuestas a esa necesidad particular de Toyota en ese momento. Muchas empresas adoptaron las 5s sin tener realmente claro el lineamiento. El tema es que la herramienta puede cambiar y evolucionar aunque el lineamiento permanece más en el tiempo. Muchas empresas inclusive cayeron en el error de agregar una 6s, 7s, 8s y 9s…lo cual no tiene sentido. Ciertamente los puntos de esos elementos tiene su cabida dentro de una empresa, pero no tienen sentido si tomamos en cuenta el lineamiento o principios subyacente.

    Otra cosa es, por ejemplo, el ISO 9001 (el cuál tristemente ha adquirido mala fama en años pasados). Esta es una norma que establece «lineamientos» por así decirlo para la implementación de un sistema de gestión de calidad. Lo curioso, y que le causa mucho ruido a la gente, es que la norma te dice qué necesitas tener, pero no te dice cómo cumplirlo. ¿Por qué? Muy simple, la norma NO ES prescriptiva. Pretende dar espacio para que cada empresa desarrolle su propia forma de cumplir con el requisito (o lineamiento). No pretende encasillar, sino permitir que cualquier empresa, de cualquier tamaño pueda adoptar el sistema. Obviamente, que para quien no sabe nada de gestión o de gestión de la calidad, conocer ejemplos o «recetas» de como dar cumplimiento a los requisitos (lineamientos) es de utilidad. El error es dar más importancia a la herramienta que al lineamiento. Por que eso limita y restringe, a la vez que reduce el valor del sistema de gestión.

    En artes marciales japonesas existen un concepto llamado Shu-ha-ri y que significa:

    • Shu – Obediencia
    • Ha – Desapego
    • Ri – Trascendencia

    De acuerdo a algunas referencias se le puede visualizar como círculos concéntricos. Shu dentro del Ha y ambos dentro del Ri. Es una forma de expresar la evolución en la técnica. La idea no es desestimar los fundamentos o lineamientos, estos siempre serán la base de todos. La idea es crecer a partir de ellos.

    En la etapa del SHU das seguimiento estricto a las cosas. Sigues la receta o procedimiento al pie de la letra. En el HA empiezas a experimentar y descubrir y, finalmente, en el RI en el que desarrollas tu propia técnica. Esto se da por que ya entendiste el lineamiento subyacente. El principio que rige las cosas.

    Como mandos y gerentes no podemos estar anclados en el SHU y estar buscando recetas mecánicas que seguir, tips prácticos que aplicar de manera rápida. Sí, tienen su lugar, pero el trabajo del mando es entender el todo, el sistema, su contexto y tener lineamientos claros que aplicar y solicitar a los colaboradores desarrollar nuevas y mejores herramientas acordes a la situación. Como mandos necesitamos pasar de lo específico a lo general, de la receta al lineamiento con el cual regir la gestión de la empresa.

  • Invertir en tu desarrollo

    Podrías pensar que has comprado muchos libros, ido a muchos eventos, asistido a muchos cursos y platicado con muchos expertos. Sin embargo, considera lo siguiente: Una inversión es un acto que incrementa el valor de algo. De todo lo anterior, seguramente hubo un gasto, pero ¿hubo una inversión?

    Si tu has «gastado» en todo lo anteriormente comentado, pero no lo has puesto en marcha, si no has incrementado tu valor como persona al aplicar, equivocarte y volver a aplicar, entonces no has invertido en ti. ¡Has gastado solamente!

    En la fotografía (uno de mis intereses personales) es común que la gente gaste en la mejor cámara, gaste en un mejor lente, gaste en una mejor mochila, en un mejor programa de edición, en una mejor computadora para editar y así. Pero si no te tomas el tiempo de leer el manual de la cámara y aplicar los beneficios que trae, si no estudias sobre profundidad de campo y apertura no aprovechas el lente y así. El tiempo invertido en aprender y aplicar incrementar el valor de tu fotografía más que el equipo. Un buen fotógrafo saca buenas fotos hasta con el celular. Un fotógrafo mediocre ni con la mejor cámara.

    Lo mismo pasa con la astronomía (otro de mis intereses personales). Mucha gente compra telescopios y los tiene arrumbados. Gasto en ellos, pero no se tomaron el tiempo de aprender y aplicar, equivocarse y otra vez, para que ese gasto se volviera una inversión en el valor de observar las maravillas del cielo nocturno.

    Entonces la reflexión es ¿qué método o hábito tienes de convertir tus gastos en cursos, eventos, seminarios, libros y mentoría en una inversión que le agrega valor a tus habilidades?

    No se trata de gastar, se trata de invertir e invertir, en términos de desarrollo personal, se trata de APLICAR. Si no aplicas, gastas pero no inviertes. Y tú ¿gastas o inviertes? No importa que bueno fue un curso, libro, taller o lo que sea, si no lo aplicas, fue un gasto únicamente.

    ¡Ve y convierte en inversión todo eso que has gastado en cursos, libros y demás!

  • Saber lo suficiente

    Hace unos años cuando me mudé a la zona de costa desarrollé una infección en el oído por la alta humedad. Así que asistí a un especialista. Tras revisarme, procedió a explicarme con un modelo del oído lo que estaba sucediendo. El especialista emocionado hacia mención a las partes del oído y los huesillos del mismo. En eso voltea a verme y me pregunta ¿conoces las partes del oído? A lo cual respondí que si, le comenté algunas partes y sonrió. Entonces me dijo: ¡Qué gusto que alguien entienda! Es tan frustrante hablar con un paciente y que no sepa ni siquiera la estructura básica del oído.

    El objetivo de una educación, básica y media, es desarrollar un conocimiento general para poder interactuar con el resto de la sociedad. Claro, si tuviste buenos maestros y prestaste atención, tendrás suficiente conocimiento general. Ahora bien, ¿qué sucede cuando entramos a trabajar? Si cursaste una carrera universitaria posees un conocimiento especializado (si tuviste buenos maestros y prestaste atención). Pero no tendrás suficiente conocimiento general de cómo funcionan las organizaciones, el mercado y la economía.

    Como ejecutivos, mandos y gerentes tendremos que interactuar con gente con nuestra especialidad o con alguna similar, pero también tendremos que tratar con personas que son ajenas a nuestra área y especialidad. A lo largo de los años me ha tocado ver y verse frustrados a muchas personas en las organizaciones porque no les entienden (obvio que hay que saberse explicar también), pero no les entienden porque los compañeros carecen de un conocimiento básico sobre las otras áreas de la organización.

    Yo estudié ingeniería (mecánica y eléctrica con especialidad en diseño, por si te carcome la duda). Mi primer trabajo fue asistente del director nacional de ventas de una empresa. Yo no sabía nada de ventas, pero tuve que aprender del tema. Luego entre a trabajar a un grupo grande y tuve la fortuna, y lo digo porque mucha gente no la tiene, de poder entrar a un programa en el cual realicé prácticas en áreas de contabilidad, mantenimiento, producción, recursos humanos, sistemas, ingeniería y demás. Además tuve entrenamiento intensivo e interacción con múltiples empresas del grupo y sus directivos.

    Con el paso de los años tuve que aprender de presupuestos, planeación estratégica, ingeniería industrial (los ingenieros mecánicos no saben nada de producción y líneas de producción, pero podrían diseñar una máquina), contabilidad, nómina, selección y contratación de personal, evaluación del desempeño, ventas, contratos, proyectos, sistemas de gestión, auditoría, licitaciones, gestión del conocimiento, intercambio electrónico de datos, normatividad y muchas otras cosas.

    Cuando me independicé empecé a tratar con diferentes empresas y tuve que aprender de almacenes, mercadotecnia, ventas, logística, gestión de servicios médicos, diseño, comunicación, distribución, hospitalidad, educación, agroindustria, arquitectura y construcción, empresas familiares, gestión del conocimiento, relaciones laborales, consejos de administración, y mucho más. Todo ello para poder sentarme con cualquier ejecutivo, mando o gerente y poder hablar con él y entenderlo.

    El trabajo como ejecutivo, mando o gerente es contar con suficiente cultura empresarial general para tratar con cualquier colaborador, subordinado o superior, con proveedores y clientes. Para poder escuchar y entender y conectar los puntos de cómo nuestra función se interrelaciona con la de otros. Para tener una visión global del negocio y no estar en una isla en nuestra empresa. Hace poco escuché a un director mencionar que requería un gerente de operaciones con enfoque comercial, que entienda que producen para vender, no solo para producir por producir. Ese es el punto.

    Interactuar con gente de diferentes áreas, rotar de puesto en diferentes áreas y sobre todo armar una biblioteca personal que puedas consultar en cualquier comento es fundamental para estar preparado. Tienes que leer y aprender de negocios, de administración, de todas las áreas de la empresa si quieres interactuar efectiva y eficientemente con todos, si quieres, algún día crecer en tu organización (o fuera de ella).

    ¿Qué libros tiene tu biblioteca personal que nunca pensaste que ibas a requerir?

  • Cada día como si fuera el primero

    Estimado ejecutivo, mando o gerente. ¿Hoy llegaste con ganas de trabajar? Tal vez sí, pero tal vez no. Es normal, sin embargo, cualquiera que sea tu estado de ánimo tenemos que, por así decirlo, mostrar nuestra mejor cara a nuestros colaboradores y subordinados. ¡El show debe continuar! En eso no tenemos opción, estamos a la cabeza de un área o empresa.

    Trabajar con ganas, como mando, en mi humilde experiencia tiene que ver mucho con nuestra mentalidad. Hace muchos años tuve un entrenador deportivo, unos días antes había fallecido su entrenador de muchos años, estaba muy triste. A pesar de ello fue a darnos el entrenamiento, fue un entrenamiento muy duro y varios se quejaron, y entonces nos hizo entrenar mucho más duro. Y luego nos comentó «que se diga de ustedes que el único día que no pudieron hacer algo fue el día que estuvieron muertos». Eso causo un gran impacto en mí.

    Más adelante, trabajando como gerente en una empresa, el corporativo tomó la decisión de cerrar la empresa y trasladar operaciones a otro estado. No era un trabajo sencillo y duró más de un año, en el momento que se notificara la decisión al personal, la moral iba a decaer seriamente, sin embargo nuestro jefe, el gerente general, nos juntó a todos los mandos y nos dio un mensaje en el que entendía lo difícil de la situación, pero cerró diciendo: «recuerden, hasta el último día como si fuera el primero». Cuando entramos a una empresa llegamos con toda la energía y actitud y nuestra mentalidad debe ser mantener esa actitud todo el tiempo. Sin importar que pase.

    Ciertamente, habrá días que estemos mal, en esos días, toma tu diario, desahoga tu frustración, tu tristeza, tu ansiedad. Cierra el diario, levántate, respira, sonríe y sal a recorrer tu área y empresa y encuentra alguien a quien apoyar. Recuerda que tampoco es signo de debilidad decirle a tu gente que ese día no estás 100%, pero que si necesitan algo se pueden acercar contigo.

    Recuerda, ¡cada día como si fuera el primero!

  • El trabajo de esta semana

    Estimado ejecutivo, mando y gerente. Hoy empieza la semana y hay que recordar cuál es nuestro trabajo.

    El trabajo es tomar decisiones para lograr resultados. Ya sea hacia la gente, procesos, productos, clientes, proveedores, o entorno.

    El trabajo es asegurar que la comunicación y la información fluya entre los diferentes colaboradores de la empresa.

    El trabajo es asegurar que los procesos estén alineados con la organización y que contribuyan a generar productos y servicios de calidad.

    El trabajo es estar atento a la gente, la infraestructura, los materiales, la información, los métodos, los controles y mediciones y detectar ineficiencias para luego arreglarlas.

    El trabajo es escuchar a tu gente y ayudarle a crecer y a ser mejor.

    El trabajo es atender a las otras áreas, viéndolos como clientes internos y poniendo la mejor cara y servicio.

    El trabajo es dar atención a los clientes, escucharlos, apoyarlos y ayudarles a resolver sus problemas.

    El trabajo es dar cuentas a la alta dirección y accionistas sobre el desempeño de la organización. Escuchar sus necesidades y aterrizarlas en acciones de mejora y proyectos.

    El trabajo es gestionar los recursos del área a mi cargo y su uso efectivo para bien de la organización, los clientes, accionistas y colaboradores.

    El trabajo es escuchar los «peros» de todo mundo y buscar como convertirlos del «como no se puede» al «como si se puede».

    El trabajo es crear sistemas de trabajo, implementarlos, exigir su cumplimiento y mejorarlos.

    El trabajo es tomar decisiones en el momento para atender emergencias y tomarse tiempo de reflexionar y tomar acciones pensadas para mejorar las operaciones.

    El trabajo es pensar en las cosas que los otros no piensan y anticipar, hasta donde sea posible, los riesgos y tomar acciones para mitigarlos.

    El trabajo es ser el pegamento que mantiene unida a la organización en la búsqueda de un objetivo y resultado común.

    El trabajo es trabajar con la gente para ubicarla de mejor manera a fin de que estén en condiciones de motivación y puedan dar resultados.

    El trabajo es tomar las decisiones triviales y difíciles que exige la organización.

    El trabajo es creer, defender y vivir la ideología de la organización y promoverla en todo el personal.

    El trabajo del ejecutivo, mando o gerente, no es fácil, pero es tu trabajo y hay que hacerlo.

    ¡Ánimo y buen inicio de semana!

  • Querer y poder

    Ante un problema o reto, las organizaciones y los mandos quieren una solución a los mismos. En base a ello se toman decisiones que buscan cerrar la brecha entre lo que se tiene (problema) y lo que se desea (solución). Sin embargo, hay otra brecha que a veces no consideramos y esta es la brecha entre querer y poder.

    Ante un problema, no es tan complicado realizar una análisis y llegar a algún tipo de conclusión sobre lo que debe de hacerse para llegar a un estado deseado (lo que queremos). El problema surge cuando no existen las condiciones para llevar a cabo las acciones que nos llevarán al estado deseado. Esto es la organización no está en condiciones de poder realizar lo que se requiere.

    Una empresa puede tener un problema de consistencia en la ejecución de alguna tarea y llega a la conclusión de que lo que requiere es establecer un método y que la gente lo siga de manera consistente (lo que quiere que suceda). Sin embargo, esto implica varias cosas:

    1) Definir y validar el método (que puede implicar sesiones de trabajo y colaboración entre múltiples personas).

    2) Implementar el método (que puede implicar recursos, acciones de difusión, entrenamiento, capacitación y supervisión y reforzamiento, así como formar hábitos y atender la resistencia al cambio).

    3) Monitoreo y exigencia por parte de los mandos (esto es, la disciplina de aplicar el método y no tolerar desviaciones).

    Estos tres puntos requieren de gente (típicamente un líder y especialistas), requiere de competencia (habilidades, conocimiento y experiencia) en dicha gente y requiere de tiempo y seguimiento. Si lo anterior no existe, no hay condiciones para llevar a cabo las acciones previamente descritas. Adicionalmente, la cultura de la empresa podría apoyar u obstaculizar dichas acciones y eso debe atenderse según convenga.

    Resulta que, en algunas empresas, aunque saben lo que quieren, no existen las condiciones culturales, de tiempo y de competencia para realizar las acciones que lleven al resultado deseado. Esto es, la empresa quiere, pero no puede. En ocasiones, lo que se necesita, previamente o en paralelo a las acciones, es crear las condiciones para llevar a cabo los cambios. Esto podría parecer un ejercicio vacío o poco atractivo, pero si no existen las condiciones las acciones no sucederán. Así de simple.

    El problema es que, en ocasiones, crear las condiciones correctas no es algo rápido ni sencillo porque generalmente son temas a nivel cultura y sistema de trabajo en la empresa. El líder o mando debe estar consciente de ello y reflexionar sobre que aspectos de su sistema y cultura obstaculizan e impiden el lograr las cosas que se quieren. Mientras no la empresa esté en capacidad de poder hacer las cosas habrá poco avance y mucha frustración en el logro de las acciones. Y el primer paso es reflexionar y aceptar la situación para entonces generar algunos cambio en la cultura y sistema y poder avanzar.

  • Creer en la gente

    Estimado mando o gerente, inicia la semana con ésta reflexión:

    ¿Crees en tus subordinados? ¿Crees que pueden desarrollarse y lograr el desempeño requerido? ¿Crees que pueden aprender y mejorar? ¿Crees que pueden mostrar una motivación y actitud apropiada a las necesidades de la organización?

    Esta es una reflexión muy importante, ya que si tu no crees en tu gente, es probable que ellos lo reflejen. ¿Has escuchado del Efecto Pigmalión?

    «El efecto Pigmalión, también conocido como efecto Rosenthal, es un fenómeno que se utiliza en psicología y pedagogía para referirse a la potencial influencia que ejerce la creencia de una persona en el rendimiento de otra. » – Wikipedia

    Leyendo el libro Give and Take de Adam Grant encuentro un pasaje, que he leído ya en otros tantos libros. Menciona que un psicólogo Robert Rosenthal junto con Leonore Jacobson hicieron un experimento en una escuela. Desarrollaron un test para identificar a los alumnos con potencial. Luego se los asignaron a unos maestros y dieron seguimiento y ¿qué encontraron? Que los alumnos con potencial habían mostrado un desempeño sobresaliente. Lo curioso del estudio fue que los alumnos asignados a los maestros como de «alto potencial» simplemente fueron escogidos al azar. ¿Qué demostró esto? Que la expectativa del líder, en este caso el maestro, fue más determinante en el desempeño sobresaliente que las mismas habilidades, perfil y potencial inicial de los alumnos.

    Curiosamente, este estudio se ha replicado en diferentes entornos tales como el ejército y diferentes empresas, desde bancos hasta manufacturas, y el resultado ha sido el mismo. Cuando se le dice a los gerentes que se les asignó gente con «alto potencial», esas personas simplemente brillaron. ¿Por qué? Por que los líderes, los mandos, mostraron un interés genuino en la gente y tomaron acciones para apoyar la creencia de que sí podían.

    Marcus Buckingham en su libro Lo único que usted debe saber para ser un gerente y líder excepcional y alcanzar el éxito duradero menciona que: «la última destreza fundamental es tan cálida y ambigua que desconcierta: mostrar interés en la gente…Al parecer el hecho, de que haya interés por ellos motiva el desempeño, independientemente de la manera con éste se mida».

    Adam Grant comenta que las empresas gastan millones de dólares al año para identificar a la gente con talento y luego proveerle de oportunidades, coaching y apoyo para lograr un desempeño superior. Sin embargo, las evidencias muestran que puede ser el enfoque equivocado. El reto, es ver a cada colaborador como un diamante en bruto y trabajar de manera interesada para desarrollarlos. Dicho de otro modo, creer en ellos, mostrar interés en ellos.

    Las películas están llenas de casos en los que empresarios, maestros, coaches creyeron en una persona y esa persona logró grandes cosas. Tal vez deberíamos prestar más atención. ¡Hay que creer en la gente! Ese es el trabajo del gerente, creer en ellos y dedicarse a desarrollarlos.

    El problema es cuando el mando o gerente ve a sus colaboradores como una amenaza y decide mejor entorpecer su desarrollo o cuando tiene dudas de si vale la pena dedicar tiempo a su desarrollo. La verdad es que si vale la pena, aunque vale la pena en el paso del tiempo. Nuestro problema, creo, es la expectativa de lograr resultados de manera rápida y querer «contratar» y «comprar» a la gente talentosa en lugar de desarrollarla. Pero la solución es simple ¡cree en la gente!

    ¿Y tú crees en tu gente?

  • Reflexión Post Pandemia

    Ya pasó casi un año desde que la gente bajó la guardia respecto a la pandemia y prácticamente 4 años del inicio de la misma. Y sin embargo, parece que mucha gente ya dejó el evento en el pasado.

    En estos días he ido a múltiples empresas, he tenido contacto con diferentes mandos y ejecutivos y he tenido un par de viajes vía aeropuertos. En éstos últimos meses he visto un aumento de casos de gripe, influenza y covid. Desafortunadamente, de igual modo he visto a la gente estornudar abiertamente (sin cubrirse la boca) en múltiples escenarios. He visto a la gente ya no importarle el no difundir cualquier «infección» que tenga. ¡Total todo es como una gripe!

    Sin embargo, al mismo tiempo he notado a un pequeño número de personas que salen con su tapabocas, ya sea por conciencia hacia los demás (están enfermas y no quieren propagar la infección) o por protección (ven a todos estornudar y prefieren protegerse). Me ha tocado por igual ver esto en jóvenes, adultos y adultos mayores. Esto es bueno, pues en otras épocas eso no se vería. El tema es que los que no lo hacen son los más a pesar de este pequeño logro.

    ¿Cuál es el aprendizaje de todo esto para el mando? Muy simple, comportamiento y cambio humano aplicado al comportamiento y cambio organizacional. Lo que que como ejecutivos, mandos y gerentes tenemos que reflexionar es lo complejo y lento que es implementar un cambio duradero en la gente. Muchos en la pandemia siguieron las reglas por temor o por imposición, aunque pocos lo hicieron por convicción. Por ello, ahora que no hay temor ni imposición la gente regresa a sus viejos hábitos.

    Lo mismo pasa en las iniciativas de cambio en las organizaciones, se planean cambios al comportamiento, se dan esfuerzos iniciales, se hace una supervisión y exigencia inicial, vemos que la gente medio hace las cosas y le damos cierre al asunto y a otra cosa. ¿Qué sucede? Poco a poco, la organización al ver que ya no hay exigencia ni supervisión, regresan a sus viejos hábitos. Es algo común en el ser humano.

    El mando, ejecutivo o gerente que quiere realizar un cambio de comportamiento tiene que estar consciente que se embarca en un esfuerzo de muchos meses y tal vez años. Asimismo, el nuevo comportamiento tiene que ser valorado y defendido a capa y espada por los mandos. Se tiene que entrenar, exigir y supervisar en el día a día. Se tiene que reforzar convenientemente cuando haya retrocesos. Se tiene que perseverar en el tiempo. Solo trabajando la convicción de arriba hacia abajo, con el tiempo, la organización adopta el cambio como un hábito y se vuelve un comportamiento común.

    Siempre habrá algunos pocos que adopten el cambio por convicción, aunque si son más los que no, dentro de una organización, la mayoría comienza a mermar el espíritu y convicción de los pocos convencidos haciendo que se vayan de la organización por sentir que no son parte del grupo o adoptando el comportamiento grupal que se quería cambiar. Como mandos, ejecutivos y gerentes no podemos permitir ni tolerar eso. Es nuestra responsabilidad, es nuestro compromiso mantener el cambio en el tiempo. Ese es el trabajo.

  • Tu empresa está administrada por varios muertos

    Ayer fue día de muertos en México y la gente se toma la molestia de recordar a todos los que nos precedieron y que ya no están con nosotros.

    Sin embargo, hay algo que a la mejor no sabes y no lo dije yo, pero tu empresa está administrada por muertos.

    «En gran medida, quienes dirigen su empresa en este momento son unos cuantos teóricos y ejecutores fallecidos hace tiempo, quienes inventaron las reglas y convenciones de la administración moderna por allá en los primeros años del siglo XX. Son los espíritus burlones que habitan la maquinaria oxidada de la administración». – Gary Hamel

    Y piénsalo, gente como Frederick Taylor, Edwards Deming, Peter Drucker, Kaoru Ishikawa, Taiichi Ohno, Walter Shewart, Joseph Juran y muchos otros que ya pasaron fincaron las bases de lo que hoy tú y yo conocemos como la administración y que es la «norma» en las empresas.

    Cosas como la planeación estratégica, los mecanismos de control, los mecanismos de medición y evaluación, el manejo de presupuestos, gestión de proyectos, remunerar a la gente por desempeño y demás cambiaron la forma de gestionar las empresas y nos han llevado al día de hoy.

    Pero, hay un problema, dice Gary Hamel, la administración está estancada, no ha evolucionado mucho en los últimos años. Las escuelas de administración siguen enseñando cosas que se crearon para las empresas en las condiciones que imperaban hace 50, 80, o más de 100 años.

    La administración ha aportado mucho, pero se estancó, han surgido herramientas, pero son variaciones de lo mismo. No ha habido cambios significativos. Muchas empresas batallan con cosas que en los años 40s ya se habían superado, otras luchan por implementar cosas como el ISO 9000 surgido en los 80s, la Calidad Total de los 90s o la manufactura esbelta creada en Japón entre los años 50s y 80s.

    ¿Sabías que la famosa planeación estratégica de largo plazo que muchas empresas aún buscan adoptar se inició en los años 60s en General Electric? ¿Sabías además que para la época de Jack Welch, su famoso director ya se había desechado por que no les funcionó? Y es que, como explican Jack Trout, Steve Rivkin y Raúl Peralba, el poder predecir el futuro es muy difícil y eso hace complicada la planeación estratégica de largo plazo.

    Los empresarios, mandos y gerentes tenemos que saber estas cosas y, sí, aprender del pasado, pero también reflexionar sobre todas esas técnicas, lo que funcionó y lo que no y sobre todo, estar dispuestos a experimentar y crear las nuevas reglas y herramientas de la administración.

    Pero crear es complejo, crear es desgastante, crear es arriesgado y a veces preferimos ver que hicieron otros y tratar de replicar las técnicas que usaron en el pasado para resolver los problemas que tenían en ese pasado con las condiciones existentes entonces, pensando que nos ayudarán a resolver los problemas del presente con las condiciones que imperan hoy en día.

    Innovar y ser diferente no es fácil, sobre todo cuando el entorno mismo te presiona, cuando Wall Street, los accionistas, las cámaras, las asociaciones, las normas y las certificaciones te llevan a adoptar modelos «probados» (aunque obsoletos). Los que nos dedicamos a la administración, tenemos que reflexionar en este día de muertos y darles las gracias, pero centrarnos en retar, cuestionar y mejorar lo que ya fue, lo que funcionó antes.

    Es momento de aplicar la mejora continua a la administración y a la misma mejora continua. Así que reflexiona ¿qué se puede hacer diferente y mejor? Ese es nuestro reto hacia adelante. El tema es que la única forma de validar es haciéndolo una y otra vez. Pero evitando los errores ya superados en el pasado.

    No dejes la gestión de tu empresa en manos de los muertos, recuérdalos, venéralos, aprende de ellos, pero sobre todo, construye sobre sus contribuciones hacia un mejor mañana.

    P.D: No descubras el hilo negro, estudia, lee, conoce lo que ya se ha hecho, a partir de ahí, innova.

  • Sobre los líderes

    Por cada líder decidido y visionario que siguió tal o cual estilo y forma de actuar y triunfó de manera desmedida, hay otro que hizo lo mismo y fracasó.

    Por cada líder carismático que ejecutó sin duda y triunfó de manera desmedida, hay otro que hizo lo mismo y fracasó.

    Por cada líder centrado en resultados, la visión de la empresa y cambiar al mundo hay muchos que comparten y apoyan su estilo y, por otro lado, hay muchos otros que no comparten y apoyan su estilo.

    Por cada líder visionario, decidido, carismático, centrado en resultados que triunfó y que satura los medios, redes sociales, conferencias y libros, hay un líder tranquilo, amable, retraído que no sale en los libros, medios, redes sociales y conferencias que triunfó.

    Hay empresas en las que el líder influyó fuertemente en su éxito o en su fracaso, hay empresas en las que el líder no influyó fuertemente en su éxito o su fracaso.

    Recuerda, no todo lo que está fácilmente disponible como información describe la totalidad de lo que sucede. Está sesgado. No todo el éxito de una empresa es atribuible a una sola persona, eso es un mito, pero es una idea muy romántica que acapara los medios y la atención de quien busca una receta sencilla para el éxito de una empresa (y si me voy a echar encima a varios líderes).

  • Incertidumbre, pensamiento crítico y toma de decisión

    El tema con el trabajo gerencial tiene que ver en gran medida con la toma de decisión. ¿Qué hacer si no vino un colaborador? ¿Cómo atender un problema en la infraestructura de la operación? ¿Cómo garantizar que el personal sea competente? ¿Cómo minimizar la resistencia al cambio? ¿Cómo eliminar ineficiencias? ¿Cómo incrementar las utilidades? ¿Qué productos desarrollar? ¿Quitar o no a una persona con bajo desempeño? ¿Cambiar los esquemas de remuneración? ¿Invertir en nuevas instalaciones? ¿Establecer acuerdos con proveedores y clientes?

    Todo este tipo de situaciones son el día a día del mando. Todos se pueden enfrentar a diferentes niveles de situaciones que pueden implicar decisiones conocidas y estructuradas, sin embargo, en muchos casos son las decisiones a situaciones desconocidas y no estructuradas las que retan la toma de decisión.

    Lo primero que como mandos vamos a aprender (leyendo o en sangre propia) es que existe la incertidumbre. Esto es, hay cosas que podemos pensar que van a suceder con cierta probabilidad, pero al final pueden o no ocurrir. Asimismo, cosas que no estimamos que podrían suceder, simplemente suceden. El mando debe aprender que muchos problemas se evitan adoptando un pensamiento preventivo, pero también aceptando que no todo se puede prever, así que cuando los imprevistos sucedan, es mejor tener un esquema de pensamiento adecuado que nos permita sortear la situación.

    ¿Y qué es el pensamiento adecuado? Pues el pensamiento crítico. La realidad es que los seres humanos a pesar de tener desarrollada la capacidad de pensamiento tendemos a reaccionar y tomar decisiones de manera emocional e intuitiva. Esto tiene una función evolutiva útil en el día a día, pero en los negocios, en las empresas, puede no ser la mejor forma de proceder. De igual manera, los seres humanos estamos sujetos a distorsiones cognitivas, fallas mentales, por así decirlo, que afectan nuestra toma de decisión.

    Así pues, el gerente debe saber que: existe la incertidumbre, puede verse abrumado y tomar decisiones impulsivas y emocionales, se va a ver afectado por distorsiones cognitivas. Ahí es donde el pensamiento crítico ayuda. Históricamente, el pensamiento científico es un método que nos ha ayudado a ver las cosas, lo más objetivamente posible, recopilando información, verificando las suposiciones, cuestionando lo que sucede y volviendo a empezar para aprender. Siempre pensado que lo que sabemos al momento puede cambiar en un futuro.

    Conocer y entender cómo pensamos, cómo podemos atender los sesgos cognitivos y cómo podemos recopilar, procesar y revaluar información sin confiarnos de que ya sabemos toda la verdad es una forma de avanzar en la función gerencial. Obviamente, que esto no es intuitivo, pero podemos aprender a desarrollar rutinas que nos ayuden a tomar decisiones.

    • Definir la situación. Esta es la primer rutina importante. Qué tengo enfrente, qué estoy viendo, qué información tengo, qué tan confiable es. Todo ello son cuestionamientos válidos en esta etapa.
    • Entender la situación. ¿Por qué sucede una situación?, ¿requiero corroborar mis suposiciones?, ¿hay cosas que soporten lo que pienso?, ¿cuáles son los riesgos asociados?,¿qué distorsiones cognitivas podrían afectarme? Aquí el mando debe ser un curioso profesional.
    • Alternativas de acción. No existen fórmulas en la toma de decisión, mucho depende de la situación y el contexto. Aquí la creatividad y la capacidad de estimar las consecuencias (de corto y largo plazo) son importantes. Al final se trata de gestionar riesgos, ¿qué tan probable es que resolvamos la situación?, ¿qué recursos necesitamos?, ¿qué gente, cómo afecta nuestra operación hacer esta decisión?
    • Ejecución. Al final las decisiones se tienen que implementar, habrá problemas, imprevistos, resistencia, y mucho más que atender.
    • Reflexión. ¿Hicimos lo que dijimos? ¿Funcionó? ¿Continuamos o ajustamos? ¿Qué aprendimos? ¿Qué sigue?

    Obviamente, esto es una simplificación. El pensamiento crítico es ciencia y arte, son lineamientos, hábitos y esquemas de pensamiento. Puede ser tan formal o informal como amerite la situación, pero al final es importante tener clara la situación. Mucho del trabajo es ser como un explorador, ver dónde estamos, tantear al terreno, avanzar, verificar nuevamente donde estamos, decidir y volver a iniciar.

    Muchos aprendemos esto de múltiples formas, es probable que ya hayas puesto en marcha estos elementos en el pasado. El reto es tener la disciplina y hábito de aplicarlo en el día a día.

  • No se vio el eclipse

    Al menos en mi región estuvo nublado y lloviendo. Seguramente algunas personas se llevaron una decepción al no poder observar el fenómeno en vivo (a pesar de que podemos hacerlo por medios digitales).

    Sin embargo, era algo que podía pasar, no podíamos controlar el clima, pero si podíamos haber anticipado la probabilidad de que ocurriera el hecho de no poder observar. Se dice que un riesgo es un evento, que predecible o no, tiene un resultado incierto.

    Pudo haberse nublado o no, existía una probabilidad, y si se nublaba podría haberse visto el eclipse o no (suponiendo un pequeño hueco entre las nubes). El riesgo existía, pero muchos no lo anticiparon y se decepcionan.

    Así pasa en las empresas, planeamos cosas, pero a la mera hora no suceden como queríamos. Nos decepcionamos. Nos frustramos. Pero lo que deberíamos haber hecho es anticipar los riesgos posibles (no se pueden todos, los que sea posible) y plantear acciones contingentes en caso de que sucedan. Anticipar riesgos no es algo «natural» en mucha gente y, en ocasiones, requerimos de procesos y metodologías en las empresas para «forzarnos» a considerar esos riesgos.

    Una situación que me he encontrado a lo largo de los años es la frustración de empresarios y directivos porque su gente no anticipa, su gente no visualiza riesgos, su gente no crea planes contingentes. Pero visualizar riesgos es una competencia, requiere de conocimiento, habilidad, práctica y experiencia. Así que te invito a comenzar a pensar con enfoque hacia los riesgos, no es opción para ejecutivos, mandos y gerentes. No te vaya a pasar que en una reunión tengas que decir…»Es que no se vio el Eclipse»….y tu jefe te responsa «¿Por qué no lo anticipaste?».

    P.D. Por mucho que queramos anticipar, siempre existirá el tema de la incertidumbre y eventos «nivel cisne negro» (piensa en la pandemia) que ningún mecanismos los pudo anticipar. Para esos no se puede hacer gran cosa. Pero para todos los demás sí.

  • ¿Qué significa ser gerente?

    Esta es una reflexión con la que quiero iniciar para entender la complejidad a la que se enfrentan los mandos. Lo primero es que hay que entender es que hay varios «niveles» de gerencia. Por un lado está la gerencia de primer línea (supervisores, por ejemplo), luego están las gerencias medias (coordinadores, jefes, gerencias de área) y finalmente la alta gerencia (gerencia general, dirección general o regional). Cada uno «debería» tener alcances diferentes aunque todos comparten ciertos elementos de la gestión y el ejercicio de la gerencia.

    Segundo es que a pesar de que hablamos de gerentes, no hay un «estándar» en la industria o en las empresas sobre lo que debe o hace un gerente. Cada empresa es diferente. Los libros de administración y los estudiosos dirán que deben de planear, organizar, dirigir y controlar (en diferentes niveles), pero la verdad es que ser gerente es mucho más.

    Mintzberg argumenta que la gerencia es una práctica y no una profesión. Como tal los mandos o gerentes se ven, cuando asumen la posición, ante una serie de retos:

    • Gestionar productos y servicios
    • Gestionar recursos (materiales y financieros) y los proveedores
    • Gestionar a la gente y sus relaciones
    • Gestionar los procesos y sistemas
    • Gestionar los flujos de información
    • Gestionar estrategias y proyectos
    • Gestionar la cultura
    • Gestionar riesgos

    Los gerentes no saben todo de esos temas, pero deberían saber lo suficiente para tomar decisiones, por que al final, la naturaleza real de un gerente es tomar decisiones y ser el pegamento que une y da coherencia a todos estos elementos dentro de la organización. Los gerentes gestionan a fin de que las cosas sucedan de la mejor manera y buscando lograr los objetivos y resultados deseados. Eso es todo, con sus acciones contribuyen a incrementar las probabilidades de que las cosas salgan bien.

    Los elementos anteriores son independientes del giro y la especialidad de la que se trate. Lo que cambia, según el nivel del mando, es el peso de cada uno de estos elementos. Las gerencias de primera línea están muy centradas en el tema de la gente, productos y servicios y la cultura. Las gerencias medias tienden a lidiar más con los recursos, procesos, sistemas, el flujo de información y la cultura. La Alta Dirección se centra en cultura, sistemas y estrategias. Sin embargo, al final todos se empalman y ven todos los puntos en menor o mayor grado. Todos deben de tener los riesgos como parte de su función.

    Gestionar cada uno de estos elementos requiere de diferentes habilidades, siendo una de las más importantes el pensamiento crítico y la toma de decisión, ya después temas de liderazgo, comunicación, negociación, solución de problemas y manejo de equipos de trabajo toma relevancia. Obviamente los conocimientos sobre administración (de empresas, diseño y desarrollo de productos, producción, almacenes, proveedores, compras, mercadotecnia, información, tecnologías, etc.) pasa a ser relevante.

    Hasta aquí, espero que quede claro, que la función del mando, no debería ser ejecutar ni operar, sino gestionar y conectar a fin de que las cosas sucedan. En la vida real, muchos mandos operan y pierden de vista sus responsabilidades en estos elementos. Los ejecutan de manera informal, como se va pudiendo, como van aprendiendo, a veces con buenos resultados, muchas veces con resultados promedio o deficientes. Y no es su culpa, como ya comenté en la encuesta, nadie los preparó.

    A partir de aquí podemos ir explorando que no existe un manual preciso para atender todo esto, el mando debe de formarse esquemas de pensamiento soportados por valores, creencias, lineamientos y principios que ayuden a la toma de decisión. No hay más. El otro punto es que el mando tiene que aceptar la incertidumbre de la realidad y trabajar tomando decisiones, revisando si funcionaron y ajustando sobre la marcha. De eso comentaré en futuras publicaciones.

  • No se vio el eclipse

    Al menos en mi región estuvo nublado y lloviendo. Seguramente algunas personas se llevaron una decepción al no poder observar el fenómeno en vivo (a pesar de que podemos hacerlo por medios digitales).

    Sin embargo, era algo que podía pasar, no podíamos controlar el clima, pero si podíamos haber anticipado la probabilidad de que ocurriera el hecho de no poder observar. Se dice que un riesgo es un evento, que predecible o no, tiene un resultado incierto.

    Pudo haberse nublado o no, existía una probabilidad, y si se nublaba podría haberse visto el eclipse o no (suponiendo un pequeño hueco entre las nubes). El riesgo existía, pero muchos no lo anticiparon y se decepcionan.

    Así pasa en las empresas, planeamos cosas, pero a la mera hora no suceden como queríamos. Nos decepcionamos. Nos frustramos. Pero lo que deberíamos haber hecho es anticipar los riesgos posibles (no se pueden todos, los que sea posible) y plantear acciones contingentes en caso de que sucedan. Anticipar riesgos no es algo «natural» en mucha gente y, en ocasiones, requerimos de procesos y metodologías en las empresas para «forzarnos» a considerar esos riesgos.

    Una situación que me he encontrado a lo largo de los años es la frustración de empresarios y directivos porque su gente no anticipa, su gente no visualiza riesgos, su gente no crea planes contingentes. Pero visualizar riesgos es una competencia, requiere de conocimiento, habilidad, práctica y experiencia. Así que te invito a comenzar a pensar con enfoque hacia los riesgos, no es opción para ejecutivos, mandos y gerentes. No te vaya a pasar que en una reunión tengas que decir…»Es que no se vio el Eclipse»….y tu jefe te responsa «¿Por qué no lo anticipaste?».

    P.D. Por mucho que queramos anticipar, siempre existirá el tema de la incertidumbre y eventos «nivel cisne negro» (piensa en la pandemia) que ningún mecanismos los pudo anticipar. Para esos no se puede hacer gran cosa. Pero para todos los demás sí.