Categoría: Rincón de mi mente

  • Lo que sí puedes hacer

    Estimado mando o ejecutivo, seguramente hay cosas frustrantes en tu organización, podrías lamentarte o quejarte pero eso no resuelven nada.

    Repito: ¡LAMENTARTE o QUEJARTE NO RESUELVE NADA! (Se supone que lo sabes, pero por si no, ahí está).

    CÉNTRATE en lo que SÍ puedes hacer.

    Si no obtienes los resultados que deseas ¡REVISA TUS PROCESOS! ¿No sabes hacerlo? ¡APRENDE!

    Si tu gente no se comporta adecuadamente ¡REVISA tus mecanismos de ENTRENAMIENTO! ¿No sabes hacerlo? ¡APRENDE! Eres mando o ejecutivo ¿o no?

    Si tu gente carece de compromiso y colaboración ¡REVISA tu LIDERAZGO y procesos de SELECCIÓN DE PERSONAL! ¿Si sabes que te toca ser buen líder verdad? ¿No sabes cómo? ¡VÁLGAME! ¡Tu quieres que tu gente sea mejor y tu no puedes contigo mismo!

    Si tu gente no sigue los procedimientos ¡VE A PISO y revisa por qué! ENTIENDE el proceso de estandarización, supervisión y reforzamiento. CREA métodos de trabajo que tu gente puede seguir y limpia los obstáculos..

    Si tienes pérdidas en tus operaciones ¡IDENTIFICA las INEFICIENCIAS! ¡Eso es como nivel gerente o ejecutivo KINDER 1!

    Podría seguirle pero ¿YA ENTENDISTE EL PUNTO? ¡ES TU RESPONSABILIDAD! ¡ESE ES EL TRABAJO! (Junto con los otros mandos y ejecutivos de tu organización, ¿eso sí lo sabias?).

    Así que deja de lado las quejas y lamentos, céntrate en lo que si puedes hacer y ¡HAZLO HOY! (Y luego repite todos los días). ¡TODOS LOS DÍAS!

    ¿Qué hiciste hoy en lugar de lamentarte y quejarte?

    P.D. No quejarte porque estás resignado a que las cosas estén mal ¡ESTÁ MAL DE TU PARTE!

  • Apego a normas

    Llegas al aeropuerto y hay bastantes lugares disponibles ¿te sentarías en los marcados para gente de la tercera edad, discapacitados o mujeres embarazadas?

    Estoy sentado en el aeropuerto y veo 18 personas que no cumplen con lo mencionado sentados cómodamente en los asientos reservados. Solo en un espacio hay una pareja de adultos mayores.

    ¿Que nos dice esto? Como mando o ejecutivo te vas a topar con el hecho de requerir que tu gente siga, en ciertos casos, una serie de normas, lineamientos, estándares o procedimientos.

    El tema es que tienes que considerar varios aspectos:

    1) la cultura de la gente en el lugar que te encuentras

    2) la cultura de la persona en lo particular

    3) los hábitos de la persona

    4) su tendencia a seguir normas (apego a normas)

    Si el trabajo requiere dicho apego a normas, contratar a una persona con esa característica facilita las cosas. Si no es posible, se va a requerir un proceso de sensibilización, capacitación, entrenamiento, supervisión y reforzamiento. Esto debido a que estás cambiando las creencias de la persona o estás cambiando sus hábitos y eso toma tiempo y esfuerzo.

    El apego a normas no se da porque la gente sea “adulta” o “deba ser responsable”. No va a suceder porque se los digas. Hay más cosas detrás de todo esto. Estudia, entiende el comportamiento humano para poder aplicarlo en tu empresa.

  • El valor de una buena herramienta

    Seguramente conoces los gises que se usaban (o aún usan) en los salones de clases. Esos gises que rechinaban y te dejaban las manos de polvo blanco y de colores.

    Los gises son una herramienta para que el maestro o el ponente comparta ideas y conceptos. Los gises se pueden pensar como un commodity o un artículo utilitario que la mayoría compraría al mejor postor y al menor precio.

    Hoy que todo se ha movido a lo digital ¿quien compraría un gis? Pues resulta que los matemáticos. Para ellos, un pizarrón sigue siendo una herramienta invaluable para la enseñanza y también para pensar y descubrir nuevas ideas y resolver problemas.

    En el mundo matemático de alto nivel existe el «Rolls Royce» de los gises y son los gises Hagoromo (japoneses y ahora fabricados en Corea del Sur). Según dicen son muy suaves, no te llenan de polvo las manos y son fáciles de limpiar. Pero ¿Invertirías en una caja de gises a un costo de $20 pesos por pieza cuando puedes comprarlos por $0.26 cada pieza? (Los matemáticos de alto nivel los compran por caja y las tienen guardadas por si en algún momento quiebra o cierra la empresa y entonces no quedarse sin su dotación).

    El concepto de herramienta es un artilugio que facilita o potencia tu trabajo. En este caso, un matemático de alto nivel que posee las habilidades y conocimientos necesarios para resolver problemas complejos y requiere de «pensar escribiendo» y, además, lo hace como una forma de ganarse la vida, invertir en la mejor herramienta, los gises, es una opción clara. Para tí y para mi, que posiblemente no poseemos esas habilidades un gis de $0.26 por pieza, posiblemente sea una mejor elección.

    ¿A que voy con todo esto? La herramienta no hace a la persona, no le da conocimiento, no le da habilidades, aunque una buena herramienta puede potenciar el desempeño de la persona correcta.

    He visto empresas invertir en tecnologías de alto nivel, pero no meterle inversión al desarrollo de habilidades y conocimientos de la gente que la utilizará. En esos casos, no se verá el beneficio de esa inversión.

    Es tan importante, o a veces más, el desarrollo de la gente y sus competencias que la adquisición de la herramienta. Al final, el Checo Pérez seguirá siendo mejor piloto en un auto económico de lo que jamás seremos tu y yo en un fórmula uno. Así que desarrolla las habilidades de la gente y luego dales la herramienta adecuada para potenciar su desempeño, no al revés. Solo así verás el valor real de una herramienta.

    P.D. Antes de invertir en herramientas de alto nivel, dale a tu gente herramientas suficientemente buenas para desarrollar competencias y habilidades. Una mala herramienta no ayuda a nadie a aprender bien.

  • Necesitar, decir y hacer

    Estimado mando o ejecutivo, en tu organización hay cosas que se necesitan mejorar. No es opción. Es posible que estés consciente de ello o no.

    Cuando estés consciente puedes llegar a decir que lo necesitas y que vas a tomar acciones. Desgraciadamente muchas veces queda en palabras.

    El reto es realmente tomar acciones para volver realidad lo que necesitas y que dices que quieres hacer.

    Si necesitas algo, y realmente estás convencido, haz lo que tengas que hacer para abrir el espacio para realizar eso. Si tus acciones demuestran lo contrario, o no lo necesitas o va a ser muy tarde cuando realmente quieras tomar acciones.

    Así que ten claras tus prioridades….el tiempo no regresa.

  • Buenos en unas cosas, malos en otras

    En una interacción reciente con un director, me expresaba su reflexion (inclusive un poco de frustración) a que a pesar de los mejores esfuerzos de selección en mandos de alto nivel, salían buenos en una cosas, pero malos (o muy malos) en otras. El problema, obviamente es tener que atender las consecuencias de aquello en lo que son malos.

    El tema es que un mando, sobre todo de cierto nivel, necesita de flexibilidad y de ser multihabilidades. Lo suyo no es la especialización. Al contrario, es la generalidad y el reto es volverse «lo suficientemente bueno» en una serie de actividades. Es imposible ser bueno en todo, pero eso no debe de prevenir al mando o ejecutivo de desarrollar hasta donde sea posible toda la gama de habilidades que se espera de ellos.

    Además, el tema es que el mando no debe ser solo «suficientemente bueno» en su especialidad, sino como se ha dicho hasta el cansancio en temas de habilidades interpersonales (o blandas, como dicen por ahí). Todo lo que tiene que ver con la interacción humana, desde el liderazgo, la comunicación, manejo de conflictos, los procesos de aprendizaje en adultos, negociación y demás.

    Pero resulta que también, como mandos, es necesario volverse «suficientemente bueno» en temas de gestión, cambio organizacional, pensamiento crítico y, en mi experiencia, Claridad de Ideas.

    Así que estimado mando y ejecutivo, recuerda que en tu plan diario, mensual, anual de desarrollo esté el continuamente avanzar en ser esa persona multihabilidades a un nivel «suficientemente bueno».

  • Peladito y en la boca

    En una interacción reciente con un director de una empresa me comentaba que la gente es poco curiosa. Su reflexión iba por el lado de que como mexicanos, algunos no dan el extra que implica investigar y cuestionar para entender algo. Su preocupación es que la gente es dependiente de que otros les marquen el rumbo en vez de buscar información y as soluciones por si mismos.

    Reflexionábamos que es un tema cultural y, a la vez, de educación. En otros países se enfatiza mucho la actividad de hacer investigación (research) para luego escribir un ensayo. En dicho ensayo va tu reflexion inicial, tu investigación, tu razonamiento y tus conclusiones. Te formas para buscar información y no esperar a que te llegue «peladita y en la boca».

    Obviamente, recibir las cosas peladas y en la boca nos hace flojos y conformistas. No tenemos que asumir responsabilidad, pero es algo que generamos o toleramos en las organizaciones. Es más práctico y funcional dar las respuestas que esperar a que la gente desarrolle la habilidad.

    El desarrollo de habilidades toma tiempo y tiene que ser un proceso consciente y planeado. Y ahí es donde creo yo que está la oportunidad para que como mandos y ejecutivos conozcamos y formemos a otros en esas «habilidades de pensamiento» y «habilidades de investigación» que les permitan recopilar información, procesarla y sacar conclusiones. Además de la tenacidad para hacerlo.

    En el momento es desesperante y frustrante, pero el papel del mando es desarrollar y ayudar a la gente a crecer. He ahí el reto.

  • Funcional o para cumplir

    Es muy, pero muy raro, encontrar una empresa que tiene documentos funcionales. ¿A qué me refiero? Simple, están actualizados y son utilizados por la gente por que poseen información util y adecuada para las labores diarias, para el entrenamiento, para la auditoría, para la supervision y otras actividades importantes en la empresa.

    Lo más común es encontrar empresas que cuentan con documentos para cumplir con certificaciones, con auditorías o para los clientes. Pero no son parte de la operación diaria de la empresa.

    Un punto importante es entender la función de estos documentos, ya sea para preservar el conocimiento, facilitar la formación de nuevos colaboradores y para consulta diaria. Otro punto, es preguntarnos si los documentos fueron redactados pensando en el usuario. La mayoría están pensados en facilitar auditorías externas, impresionar a clientes o simplemente, por que son de gusto del área de soporte que elabora los documentos. No es de extrañarnos que no se usen.

    Para mi no es raro encontrar que la gente no conoce sus funciones, las interacciones entre procesos o algún detalle importante para que las cosas fluyan y generar productos y servicios de calidad. Lo sorprendente es que no le damos importancia a estos documentos, a aprender a elaborarlos de manera adecuada para cada audiencia y a destinar recursos a su constante actualización. No tiene porque ser complicado. Tiene que ser funcional.

    He conocido empresas en las que la gente ya ni solicita actualizar los documentos porque los tiene que revisar un mando, que se los pasa a un responsable, que lo pasa a revisión de otra persona, para que luego lo revisen en el comité central y entonces lo aprueben para que lo den de alta en el sistema y se pueda usar, ¡para entonces ya cambio el proceso!

    Aprendamos a crear documentos funcionales y no solo para cumplir. Esto es fundamental para lograr la calidad y satisfacción de los clientes.

  • Toma tiempo

    ¿Viste la nueva versión de los robots antropomórficos de TESLA? ¿Impresionante no? Igual que los modelos de Boston Dynamics. Y esto es a lo que le llamamos innovación. Cosas que no habíamos visto y creíamos parte de la ciencia ficción. Cada vez está más cerca el tiempo de poder ver uno de estos robots junto a nosotros.

    Pero no es algo de este año, ni del pasado, ni de los 10 últimos años. Es el avance del trabajo de muchísimo tiempo y gente. Un libro que compré en 1994 habla sobre la historia y los avances de los robots antropomórficos hasta esa fecha. Comienza hablado de los primeros mecanismos, Da Vinci, los primeros autómatas mecánicos, pasando por la historia de la computadora y luego muestra toda la investigación y avances en la robótica desde prácticamente los años 50’s.

    El libro trata los retos de entender la biomecánica del cuerpo humano (la complejidad del número de grados de libertad de la mano humana), el tema de desarrollo de los mecanismos, motores, circuitos eléctricos, la electrónica, la programación, el desarrollo de nuevas computadoras. Inclusive toca el tema de reconocimiento de imágenes y de voz requeridos para un emprendimiento así ¡Hace 30 años!

    Sin denostar el trabajo de la generación actual, el resultado que vemos hoy no es de la noche a la mañana, es el resultado de largos años de trabajo, de cientos de investigadores, ingenieros, inventores y organizaciones aportando, cada generación, su grano de arena al sueño de hacer un robot parecido al humano.

    Los avances en campos como la computación, la electronica, la cibernética, la programación, la manufactura, las redes neuronales, los sensores y mil cosas más han sido necesarias para llegar a esto que nos toca presenciar hoy en día.

    Al final, la reflexión es que como se ha dicho a lo largo de los años, vemos y logramos más cosas porque estamos parados en los hombros de gigantes. De aquellos que vinieron antes y que prepararon el camino para lo que podemos realizar hoy y lo que podrán realizar las generaciones futuras.

    Y lo mismo pasa en las empresas, nada es de un momento para otro, las cosas toman tiempo. Errores, fracasos, experimentos y finalmente, las mejoras y, eventualmente, la innovación. Por ello insisto a las empresas, en estas fechas de planeación hacia adelante, que inicien haciendo una revision de su historia. De lo que vino antes (éxitos y fracasos) a fin de que la gente se pare en los hombros de los que vinieron antes para crear el nuevo futuro de la organización.

  • Lograr la calidad

    La calidad no se logra con actitud y echándole ganas.

    La calidad se logra diseñando productos y servicios que cumplen los requerimientos de los clientes.

    La calidad se logra integrándola en los procesos y sistemas de la empresa.

    La calidad no se logra solo con inspección, la calidad se desarrolla, se implementa, se mejora y se gestiona.

    La calidad se logra cuando es parte de las responsabilidades de todas las áreas, mandos y colaboradores de la organización.

  • La gente es la esencia del negocio

    La esencia de cualquier negocio es satisfacer las necesidades de sus clientes o mercado meta.

    Calidad es tener productos y servicios que satisfacen los requerimientos de los clientes (que no es lo mismo que hacer bien las cosas para lograr productos y servicios que cumplen los requerimientos del cliente, esto es, que son de calidad).

    Lograr productos y servicios que cumplen con los requerimientos de los clientes requiere de la participación de las áreas de ventas (que detectan los requerimientos del cliente), de las áreas de producto o desarrollo que crean los productos y servicios, de las áreas de suministros que desarrollan proveedores y realizan las adquisiciones de materiales, insumos y servicios requeridos, de las áreas de operaciones que producen los productos o prestan los servicios, de las áreas de distribución y logística que hacen llegar productos y servicios a los clientes, de las áreas de facturación y cobranza, de las áreas de apoyo (RH, Mantenimiento, TI, etc.).

    Por lo tanto la Calidad, es responsabilidad de TODA la compañía no solo de una persona o de una sola área. Todo esto requiere de una coordinacion y una gestión. Dicha gestión es responsabilidad de los mandos y altos mandos de la organización.

    La calidad no es un área, no se delega, es la esencia de la organización y una parte fundamental de la gestión de los mandos de la misma.

  • El mundo se acaba mañana

    Realmente espero que no sea así. Pero hagamos el ejercicio mental y pensemos que sí sucede. ¿Qué dejaste atrás?

    ¿Dejaste lamentaciones porque tu personal no hizo lo requerido?

    ¿Dejaste lamentaciones porque tu personal ya no es como antes?

    ¿Dejaste lamentaciones porque no te alcanzó el tiempo para arreglar los procesos?

    ¿Dejaste lamentaciones porque las otras áreas no quisieron colaborar?

    ¿Dejaste pendiente aprender nuevas habilidades?

    ¿Dejaste lamentaciones porque tu jefe no te apoyó?

    ¿Dejaste lamentaciones porque los proveedores no colaboraron?

    ¿Dejaste lamentaciones porque los clientes hacen lo que quieren?

    Es muy fácil hundirse en esos pensamientos negativos sobre todo si son ciertos.

    Podemos pensar por el contrario en cosas como:

    Esa junta en la que logré sacar los acuerdos.

    Esos momentos en los que aplique lo aprendido en cursos.

    Esos pequeños logros que iban hacia un objetivo mayor.

    El tiempo que me he dado para tener Claridad de Ideas.

    El apoyo que he brindado a subordinados y colaboradores.

    Y muchos otros puntos positivos.

    Lo importante de la reflexion es que si volteamos hacia atrás ¿de que habrá más en la lista? ¿De lo positivo o de lo negativo? ¿De lo que hice o de lo que dejé de hacer?

    Problemas siempre hay, retos siempre hay, desencantos siempre hay, pero también hay aciertos, crecimiento y aprendizaje. El reto es no quedarse quieto y avanzar hacia adelante.

    Dicen que los Samurai, en las épocas de guerra, se levantaban pensado que ese día habrían de morir y por ello dedicaban su mejor esfuerzo a cada momento del día. Al día siguiente repetían.

    Como no sabemos si el mundo se acaba mañana, sal hoy, a pesar de todo, con la frente en alto, con una sonrisa hacia tus colaboradores y aumenta la lista de cosas positivas que podrás recordar cuando llegue ese momento.

  • La gente se equivoca

    Es parte de la condición humana el equivocarse. La pregunta que como ejecutivo y mando debes hacerte es ¿por qué?

    – Si es por mala selección de personal. Es tu culpa

    – Si es por falta de entrenamiento. Es tu culpa.

    – Si es por equipos o materiales defectuosos. Es tu culpa.

    – Si es por las prisas por que las cosas no llegan a tiempo y bien cuando se necesita. Es mala gestión de procesos y es tu culpa.

    – Si es por cansancio (falta de descanso vinculada a largas jornadas de trabajo) es tu culpa.

    Hasta el más experto se equivoca.

    Si un colaborador está bien seleccionado y entrenado y con buenos recursos, la equivocación es una oportunidad de aprendizaje y mejora.

    Si tú ves al error como falta de compromiso, nunca habrá aprendizaje.

  • Sudor y sangre

    Cuenta Robin Sharma en una entrevista que los espartanos decía que era mejor «Sudar mucho en el entrenamiento que sangrar en la batalla».

    La frase se explica sola, sin embargo, en las empresas es común contratar a una persona y «lanzarla al ruedo para que aprenda sobre la marcha».

    Al final lo que logramos es tener gente que sangra mucho y aprende lento y poco. No se logran los resultados en los tiempos y niveles requeridos. Esto toma mucho tiempo.

    En la guerra no hay tiempo de improvisar, hay que llegar preparado y es mejor dedicar tiempo, recursos y sudor al entrenamiento que a sangrar y perder la batalla.

    Un reto de las empresas es destinar tiempo para capacitar y sobre todo a entrenar a su personal a fin de que las batallas organizacionales logren resultados con el menor desgaste (y sangre) por parte del personal (del nivel que sea).

    Aprender sobre la marcha es heroico, tendrás cicatrices que mostrar, aunque desde el punto de vista organizacional es lento e ineficiente, sobre todo en este mundo cambiante y exigente. EL tiempo dedicado a la formación y entrenamiento de la gente en el momento correcto y con el seguimiento adecuado es tiempo bien invertido.

  • Breves Recomendaciones

    – Saluda a tus colaboradores.

    – Recorre y observa tus procesos.

    – Se curioso y cuestiona las cosas.

    Revisa tu trabajo antes de entregarlo.

    – Verifica los números y datos en los reportes.

    – Maneja eficientemente tu tiempo.

    – Escucha el doble de lo que hablas.

    – Piensa y ejecuta. No te quedes pensando, no ejecutes sin pensar.

    – Dale seguimiento a las cosas.

    – Comunica correctamente (por escrito y verbalmente).

    – No pongas en copia ni invites a una junta a quien no tiene porque estarlo.

    – Cuestiona el status quo.

    – Si críticas, propón algo mejor. Si propones, estate dispuesto a tomar responsabilidades en la ejecución.

    – Comparte conocimiento, no te lo guardes.

    – Ayuda a otros a crecer.

    – Se buen líder, se mejor que tus jefes pasados.

    – Ponle atención a los otros cuando te hablan.

    – Respeta a tus colaboradores.

    – Ten un lenguaje amplio. Evita palabras ofensivas.

    – Lee, aprende, se una persona con cultura.

    – Ejercítate y cuida tu nutrición.

    – Cuida tus pensamientos. Práctica meditación.

    – Lleva un diario. Reflexiona y mejora.

  • Los Invisibles

    En estos días, en México, se celebra el día de la Independencia y se hace referencia a los «héroes que nos dieron patria». Son unos pocos, la lista es corta.

    Es común, para el ser humano, el buscar a ese líder solitario que cambia las cosas, que hace la diferencia para todos. Considero que podemos trazar el fenómeno al relato del héroe. Ese que triunfa contra toda adversidad, casi siempre por méritos propios. De héroes están llenas las sagas y los relatos épicos.

    Hoy en día podemos pensar en un Henry Ford, Akio Morita (fundador de Sony), en Taiichi Onhno (el artífice del sistema de producción Toyota que otros conocen como Manufactura Esbelta), de Steve Jobs (Apple), de Bill Gates (Microsoft), de Elon Musk (Tesla) y cualquier otro que te venga a la mente.

    Los estudiamos, leemos sus biografías, los emulamos, los alabamos. Pero hay un detalle, sin quitar el mérito a su capacidad visionaria y a su liderazgo, no cambiaron al mundo ellos solos. Tampoco lo hicieron los héroes de la patria.

    Imagina una moneda, de un lado está el líder visionario, el héroe. Tiene ideas que otros no tienen, se arriesga como otros no lo hacen, empuja como otros no empujaron. Y recibe toda la atención, todo el reconocimiento, todos los reflectores.

    Del otro lado de la moneda están Los Invisibles. ¿Quiénes son ellos? Bueno, pues son aquellas personas que no salen en los libros, ni de los que se escriben biografías, ni de los que se habla en las escuelas de negocios. Son los colaboradores de los líderes visionarios.

    Los Invisibles son diferentes al líder visionario, al héroe. Posiblemente, sean igual de tenaces y dedicados, pero no están enfrente de los reflectores, sin embargo, son los que ponen en marcha las ideas visionarias del líder.

    Donde el líder es creativo, el invisible es sistemático. Donde el líder es retador, el invisible es respetuoso de las reglas. Donde el líder innovador, el invisible es consistente.

    Ninguno es mejor que el otro. Son una simbiosis. Se necesitan uno al otro. Sin la gente dedicada, tenaz, que sigue las reglas, ordenada, consistente, no habría empresas en las que se demuestre el valor de la idea visionario. Apple no sería nada sin Steve Jobs, pero tampoco sería nada sin los Invisibles que establecieron procedimientos, que implementaron procesos para la calidad, que planean y ejecutan auditorías internas, que preparan e implementan programas de selección y entrenamiento de personal, que evalúan y desarrollan proveedores.

    De los Invisibles no hay libros, pero son la otra cara de la moneda. Hoy en día, y desde tiempos inmemorables, ensalzamos las características, virtudes y habilidades de los líderes visionarios. Como si fuera lo único valioso, pero no, las características de los Invisibles son sumamente necesarias e importantes. De nada sirve en las empresas la creatividad y la innovación sin la estandarización y la sistematización.

    Así que estimado mando o líder, te invito a voltear la moneda a ver a los Invisibles y a valorar inmensamente sus habilidades y su aportación. Sin ellos, tu no existes. Sin ellos, las empresas no existen.

    Hoy en México hablamos de los héroes, esos líderes revolucionarios, de esos políticos y de todos aquellos que «nos dieron patria». Pero la verdad, es que la patria la hacemos los Ciudadanos Invisibles, los que no salimos en las revistas, los que nos levantamos a diario y seguimos las reglas y los estándares para entregar productos y servicios de calidad.

    No hay líderes sin los Invisibles y no hay Invisibles sin los líderes. No los confrontemos. Ayudemos a cada quien a ver sus fortalezas y adoptar su rol en las organizaciones. Reconozcamos ampliamente el valor de los héroes solitarios, pero, a la vez, reconozcamos el inmenso valor de Los Invisibles.