Autor: Luis

  • Gerentes y Radioaficionados – Parte 2

    10 PRINCIPIOS DE LA RADIOAFICIÓN QUE TODO MANDO O EJECUTIVO DEBERÍA PRACTICAR

    En la publicación anterior exploré cómo errores comunes de comunicación afectan la operación diaria de las organizaciones. Propuse una analogía poco convencional pero poderosa: la radioafición. Hoy voy a profundizar en esa idea con 10 principios que pueden ayudarte a comunicarte mejor como gerente.

    La radioafición no es solo técnica, es una forma de vida: la de quien quiere conectar bien, entender al otro y hacerse entender con claridad

    Los 10 principios

    1) Escuchar antes de hablar

    En radio uno no transmite hasta asegurarse de que la frecuencia esté libre. En la empresa, eso significa leer el entorno, escuchar realmente y evitar interrumpir con mensajes sin contexto.

    2) Usar protocolos claros y respetados

    En radio hay formas específicas de comunicar. En la organización, definir reglas para juntas, reportes, escalamiento y retroalimentación mejora la coordinación.

    3) Hablar en un lenguaje común

    Nada de tecnicismos innecesarios. Usa un lenguaje claro, compartido y comprensible para todos los niveles.

    4) Respetar el turno de los demás

    Interrumpir genera interferencia, tanto en radio como en reuniones. Deja hablar. Escuchar también es liderar.

    5) Verificar y confirmar el mensaje recibido

    No des por hecho que te entendieron. Verifica, pide retroalimentación, pregunta qué entendieron.

    6) Contar con la infraestructura adecuada

    Sin una buena antena no hay señal. Sin canales adecuados, herramientas funcionales y espacios de comunicación, la gerencia también falla.

    7) Considerar el entorno y condiciones externas

    El clima afecta la propagación de las señales de radio. El estrés, el ánimo o la hora también afectan la recepción de un mensaje en una empresa. Ajusta tu tono y canal.

    8) Usar diferentes frecuencias y modos de transmisión

    No todo se dice por correo. Usa reuniones, pizarras, llamadas, notas. Cada mensaje y audiencia requiere su medio.

    9) No casarse con un solo método: experimentar, aprender y ajustar

    La curiosidad del radioaficionado también aplica a la gerencia. Probar nuevas formas, ajustar lo que no funciona, evolucionar la comunicación.

    10) Ser un generalista: integrar conocimientos diversos para comunicarse mejor

    El radioaficionado sabe de muchas disciplinas. El gerente también debe dominar lo técnico, lo humano, lo estratégico y lo operativo. Esa visión sistémica permite una comunicación más efectiva.

    No necesitas una antena en tu oficina para aplicar estas ideas. Solo necesitas intención, enfoque y constancia para mejorar tu forma de comunicar. Como mando o ejecutivo, eres una torre de comunicación constante, un faro de comunicación: lo que dices, cómo lo dices y cuándo lo dices impacta directa o indirectamente a todos los niveles.

    ¿Estos comunicando con claridad?

    ¿Estos adaptando tu mensaje al entorno?

    ¿Verifica que lo que digas se entienda como quieres?

    En un mundo complejo, comunicar bien no es un lujo. Es una necesidad.

  • Gerentes y Radioaficionados – Parte 1

    Por qué la comunicación sigue fallando en las organizaciones

    ¿Te ha pasado esto?

    La junta terminó a las 11:00. El gerente de operaciones pidió que se priorizara la entrega del lote 24 para el cliente clave del norte. Todos parecieron asentir. Nadie preguntó mucho. Y el gerente no confirmó el mensaje. Media hora después, el supervisor de planta le pidió informalmente al jefe de producción que «acelerara lo del norte». El jefe de producción, por la falta de claridad, asumió que se referían al lote 21, que justo iba rumbo a Monterrey. Dio la orden. Para cuando alguien notó el error, el lote 24 seguía sin comenzar y el 21 ya estaba embalado. El cliente llamó molesto al día siguiente.

    No es que alguien se equivocara a propósito. Lo que falló fue la comunicación.

    Si trabajas como mando o gerente, probablemente ya viste este tipo de errores comunes más de una vez:

    – Mensajes que no se entienden igual en distintos niveles.

    – Instrucciones que se distorsionan al pasar de persona en persona.

    – Supuestos no verificados.

    – Falta de claridad en los canales y protocolos de comunicación.

    Aunque muchas veces se menciona la “mejora de la comunicación” en las organizaciones, pocas veces se profundiza en cómo debería ser esa mejora. Aquí es donde entra una metáfora que puede sorprenderte: la radioafición.

    ¿Qué tiene que ver la radioafición con la gerencia?

    La radioafición es una práctica que conecta personas de todo el mundo usando herramientas técnicas, rigor y respeto por el canal común. Y aunque suele considerarse un hobby, en realidad es un excelente ejemplo de cómo comunicar bien exige método, precisión y escucha activa.

    Un buen radioaficionado:

    – Escucha antes de hablar.

    – Usa protocolos claros.

    – Verifica si su mensaje fue comprendido.

    – Se adapta al contexto técnico y ambiental.

    – Y entiende que sin comunicación clara, nada funciona.

    ¿Te imaginas qué pasaría si los gerentes lideraran la comunicación como lo haría un buen operador de radio?

  • No tenemos la gente que queremos

    Reflexiona un poco en esa frase o aseveración. ¿Es válida en tu organización? Es probable que no se exprese de ese modo, unas alternativas podrían ser:

    • La gente que tenemos no da el ancho.
    • Los de tal área son unos «XXXX».
    • No están comprometidos.
    • No quieren aprender.
    • No le echan ganas.

    Agrega la que tu quieras. Al final el hecho no cambia. Es probable que tu área o tu organización carezcan de la gente que requieran.

    Lo interesante es preguntarse:

    • ¿Por qué estamos así?
    • ¿Qué está dentro de nuestro control?
    • ¿Qué podemos hacer?

    Creo que lo último que debemos hacer es quejarnos de nuestra gente. Finalmente, ella no se puso ahí sola. Tal vez tú argumentes que no fuiste tú quien la puso así, pero como mando y ejecutivo tu eres parte de quienes definen el sistema, esto incluye las prácticas, criterios y métodos para solicitar, seleccionar, reclutar, promover y colocar a la gente en alguna posición (o para mantener a una persona en una posición). Ahora, estas prácticas pueden ser formales o informales. Al final, lo que tienes es resultado de tu sistema y eso incluye tu cultura (lo que permites, lo que prohibes, lo que toleras en tu organización).

    Seguramente, el entorno tiene su parte en que no llegue gente al 100% de cómo la necesitas, pero eso es un hecho, siempre será así. Es ingenuo pensar que el universo está creando por si mismo las personas que tú requieres para tu operación, para tu cultura. En realidad, lo que podemos hacer es seleccionar al candidato más cercano a lo que queremos. Lo demás es darle forma internamente.

    Y sí, darle forma internamente es un trabajo de varios en la organización, y toma tiempo, y toma esfuerzo, y toma recursos. No va a suceder solo. Esperar a que la gente se «forme sola» es también sernun poco ingenuo.

    Lo que está dentro de nuestro control es:

    • Definir puestos realistas y alcanzables.
    • Dedicar todo el tiempo que sea posible a seleccionar, contratar y/o promover a la mejor persona posible.
    • Dedicar tiempo a darle la mejor inducción posible al puesto a la persona.
    • Dedicar tiempo y recurso a darle el mejor desarrollo a la persona (esto implica buen liderazgo, buena retroalimentación, buenas oportunidades de aprendizaje, buen entrenamiento y capacitación, buena supervisión y reforzamiento).
    • Proporcionarle a las personas buenos métodos de trabajo, buena infraestructura, buenos insumos y materiales, buenos flujos de información y comunicación, buenos indicadores, buenos controles.

    Pero quejarte y justificar diciendo que la gente es mala, que las nuevas generaciones no sirven, que el entorno y demás es evadir tu responsabilidad como mando y ejecutivo la cual es seleccionar y desarrollar al mejor equipo de trabajo. Ese es el trabajo.

  • Operando con los pensamientos de otras personas

    De entre los múltiples boletines a los que estoy suscrito está el de Shane Parrish llamado Farnam Street. Shane toca el tema del pensamiento y cada semana envía sus reflexiones. Una de ellas me llamó mucho la atención:

    «Todos quieren el resumen. Pero el resumen es lo que queda después de que alguien más decidiera lo que importa. Sus prioridades no son las tuyas. Sus filtros no son los tuyos. Cuando trabajas con resúmenes, piensas con la mente de otra persona.»

    Yo he escuchado a gente sugerir el leer resúmenes de libros y creo que aquí aplica. Si lees el resumen te haces la idea de lo que el que resumió el libro se hizo, con sus criterios y sus prioridades. Realmente, no te haces tu propia idea como si hubieras leído todo el libro y creo que eso puede «ser peligroso» o riesgoso o no del todo conveniente. Lo mismo pasaba cuando le pedías a un compañero sus notas para estudiar porque tu no tomaste las tuyas. Vas a estudiar lo que ese compañero considero importante.

    Aunque lo más preocupante es que la gente ahora le pide a la Inteligencia Artificial que les haga un resumen de cualquier cosa. Y ahí empiezan las preocupaciones. Si has leído sobre el tema sabrás que la IA tiene que ser entrenada y para ello influyen las fuentes de información a las que tiene acceso y los parámetros que indican quienes le programaron, esto puede llevar a generar sesgos en la forma de procesar la información. Si tú te basas en resúmenes de la IA, al igual que en el resumen de otro, vas a estar dejando de pensar y pensar como lo hace la IA.

    Sin embargo, la IA en realidad no piensa, genera resultados en base a probabilidades, al menos por ahora. Y esto, puede «ser peligroso» o riesgoso o no del todo conveniente.

    La IA es una herramienta o debe de ser una herramienta para potenciar el pensamiento, no para sustituirlo. Así que ahí están los peligros, cada quien los maneja como quiera. Pero como mandos o ejecutivos, hacerlo equivocadamente, afecta a todos en la organización.

    ¿Piensas por ti o dejas que otros, incluida la IA, lo hagan por ti?

    P.D. Si mal no recuerdo, en las noticias hasta políticos han sugerido que legisladores usen la IA para resumir las iniciativas en los congresos, visualiza las consecuencias.

  • Apagón masivo

    Hoy por la mañana recibí en redes sociales un mensaje sobre un Apagón Masivo en el país y ademas señalaba que estaría afectando a comunidades cercanas a mi localidad. El mensaje venía acompañado por un «póster» de la paraestatal que provee la energía eléctrica.

    Mi primera reacción fue desconfiar. Sí, desconfiar ¿Por qué? Te lo explico:

    1) En primer lugar que paraestatal manda un aviso con la frase «Apagón Masivo». Creo que ninguna, a esos niveles las palabras son importantes.

    2) El póster o imagen anexa hace referencia a un corte de energía en un cierto horario y en unas localidades.

    3) Redes sociales no son siempre una fuente confiable de información.

    Así que me di a la tarde de investigar, para empezar las localidades no están ni siquiera en mi estado. Luego continué buscando y encontré que efectivamente habrá «un corte de energía», pero todos los medios lo manejan como «apagón masivo en el país». La investigacion arroja que es un tema local en otro estado en cuatro localidades. Así que de apagón no tiene nada y de masivo, tampoco.

    ¿Por qué debería de importante esto como mando y ejecutivo? Simple, porque cosas similares pasan en tu empresa u organización. Sucede algo, alguien lo toma y lo mal entiende o lo modifica para sus intereses, lo difunde, alguien más lo toma sin verificar y sin cuestionar, lo difunde aún más y así. Y entre más grande tu organización, mayor se vuelve el problema. ¿Te ha sucedido?

    Lo importante es desconfiar un poco de notas o información apocalíptica, catastrófica o demasiado optimista. Es bueno hacer un alto y darse tiempo de cuestionar y verificar la validez de la información. Y si encuentras que no es cierta, detén la propagación inmediatamente. Pero sobre todo, debemos formar a nuestros mandos y ejecutivos para tener una mentalidad curiosa y un pensamiento crítico.

    Esto es parte del Camino y del proceso para lograr Claridad en Mandos y Ejecutivos.

  • Cambio de Planes

    En una interacción reciente con algunos mandos y ejecutivos salió el comentario de que se había hecho un plan, pero cuando ya se tenían los recursos, en la empresa se decidió usarlos de otra manera.

    Más allá de poder discutir las razones del cambio, la realidad es que como mandos y ejecutivos nos desempeñamos en medio de la incertidumbre, no de la certidumbre. Las cosas a veces cambian, nos guste o no y tenemos que encontrar la forma de adaptarnos.

    Ante el cuestionamiento de que hacer en estos casos, mi respuesta fue pues iniciar el plan B y si falla entonces el C y si falla el D y así sucesivamente, y si fuera necesario, llegar al plan Z. Como mandos nos adaptamos, no nos paralizamos, buscamos alternativas, buscamos el como sí y eso es parte del Camino del Mando y del Ejecutivo y como he comentado anteriormente, necesitamos enamorarnos de ese camino.

    A mi me ha costado trabajo a lo largo de los años, pero sigo buscando flexibilizarme, es parte del trabajo. No es sencillo, pero tampoco imposible. Así que cuando cambian los planes ¿cómo reaccionas?

  • Sincronización y Alineación

    ¿Has visto un reloj mecánico por dentro? Es una maravilla de sincronización y alineamiento. Cada una de las piezas está fabricada para embonar perfectamente con las otras.

    Además cada uno de los engranes que realizan el movimiento tiene que estar perfectamente alineado. La menor falta de alineamiento puede ocasiones que haya roces o que el mecanismos se trabe.

    Por otro lado, existe un mecanismo de muelle y trinquete que marca el ritmo al que el reloj libera su movimiento y eso permite que pueda dar la hora correctamente.

    El tiempo requerido para garantizar el alineamiento y la sincronización viene tanto del diseño del mecanismos como de su manufactura y de su ensamble. Todo es cuidadosa y estrictamente ejecutado para garantizar el resultado.

    Pero, en las organizaciones, somos más laxos, colocamos personas que no embonan en sus puestos, modificamos procesos y omitimos asegurarnos de la sincronía de los flujos de la información, creamos áreas y modificamos estructuras sin garantizar que estén alineadas con la empresa y con el resto del sistema. Y nos gastamos al ver que las áreas y el personal no pueden seguir con el ritmo que se exige.

    Todo ello genera fricciones, ineficiencias, pérdidas, gastos ocultos, paros ocasionales y, en las peores de las situaciones, el degradamiento gradual de la operación.

    Si el objetivo de una organización es trabajar de manera coordinada para dar un resultado ¿no deberíamos darnos el tiempo de asegurar cada componente, su alineación y su sincronía con el sistema? Es tiempo bien invertido y, de hecho, al no hacerlo ocasionamos problemas que nos consumirán tiempo más adelante en molestias, desgastes personales y problemas que atender y resolver.

    Como mandos y ejecutivos debemos ser relojeros de sistemas de trabajo y tener la diligencia y el cuidado para asegurar la sincronía y la alineación de todas y cada una de las partes. Solo así se logran los resultados.

  • Semana de 40h y Productividad

    Escuchaba en el radio que en México prácticamente ya es un hecho el arranque para la adopción de la semana de 40h a lo cual muchas empresas han reaccionado negativamente señalando que de llevarse a cabo tendrá que contratar más gente o pagar horas extras para poder cumplir con la productividad.

    Sin embargo, mi reflexión es que a lo mejor necesitamos robustecer a nuestros mandos y ejecutivos para entender el origen de la productividad y de la falta de esta. Muchos mandos, en mi experiencia, no recorren las organizaciones ni detectan las ineficiencias existentes en sus organizaciones. Adicionalmente, desconocen los fundamentos de una gestión eficiencia y productiva (más allá del famoso cuello de botella).

    El origen de la falta de productividad está en el deficiente diseño de los sistemas y sus procesos, métodos no adecuados, personal mal seleccionado, mal desarrollo de competencias, malos flujos de materiales e información, desorden físico y digital en las empresas, falta de mantenimiento de la infraestructura, falta de disciplina y estandarización en la ejecución de buenas prácticas, falta de o mala supervision y entrenamiento en piso.

    ¿Entonces necesitamos más gente o gente trabajando más horas o necesitamos mandos y ejecutivos mejor preparados?

  • Relojes y Sistemas

    Diseñar un reloj mecánico toma tiempo, entre 3-5 años. Esto involucra planeación, así como múltiples prototipos e iteraciones para llegar a un resultado confiable y funcional.

    Si además queremos que el mecanismo haga cosas adicionales aparte de dar la hora, minutos y segundos, es necesario incluir lo que se llaman «complicaciones», esto es funcionalidades como dar la fecha, las fases de la luna, cronógrafo, segunda hora y otras más. Cada complicación necesita de tiempo, diseño y planeación adicionales.

    Al final, el reto es que todo embone. Cada pieza, cada tornillo, cada soporte, cada resorte tiene una función clara y coordinada con las demás. Todo debe ser alineado y calibrado a la perfección para que se obtenga el resultado deseado.

    Hay una frase que dice que: «¡Todas las organizaciones están perfectamente diseñadas para obtener los resultados que obtienen! – Arthur Jones.»

    Esto es válido tanto para un reloj como para una organización. El tema es ¿el diseño ha sido intencional, planeado y con buenas prácticas o ha sido improvisado y sin consideraciones?

    ¿Qué sucedería si un reloj lo diseñara, planeara y pusiera en marcha una persona que no sabe de relojería? ¿Qué pasaría si quien lo diseña y pone en marcha no conoce el concepto de sistema y no cuida que cada parte embone y alinee a la perfección con las demás? ¿Funcionaría el reloj? La respuesta es no. Sería un sistema poco eficiente, lleno de fricciones y que incumple consistentemente los resultados.

    Y la reflexión importante es ¿cuántos de nosotros mandos y gerentes conocemos, entendemos y aplicamos el concepto de sistema en el diseño y puesta en marcha de nuestras organizaciones? ¿Cuántos de nosotros garantizamos el funcionamiento adecuado de cada componente, su alineación y acople con el resto de la organización? ¿Cuántos de nosotros consideramos las afectaciones del cambio en una parte del sistema sobre las otras partes del sistema?

    La respuesta, sin que haya que darla, está al revisar los resultados de las empresas. Estos son consecuencia del sistema y si el sistema no está planeado, los componentes no embonan, hay fricciones y falta de alineación entre las partes, esto habla de la competencia (o falta de ella) en los mandos y gerentes.

    Hay mucho que podemos aprender de un reloj. Es un sistema complejo que al estudiarlo nos ayuda a entender el cuidado y dedicación que debemos aplicar a nuestra gestión y diseño de las organizaciones.

  • Distraídos

    En los últimos días, en diferentes momentos he tenido que tomar un elevador y múltiples veces se ha repetido una escena.

    Se abre el elevador y alguna persona que viene dentro, completamente inmersa en su dispositivo móvil, en el momento que se abre la puerta comienza en automático a caminar hacia afuera hasta que percibe que está entrando la gente y en eso se percata de que no es su piso en el que debería de bajar.

    Un caso no es ninguno, pero múltiples personas en múltiples momentos ya habla de un fenómeno que sucede en la personas, el estar distraídos.

    El tema es que como mandos y ejecutivos, nos pasa algo similar, y no solo con los dispositivos móviles, sino con las juntas, la obsesión por los reportes, el correo electrónico, los servicios de mensajería y otras situaciones que nos distraen de lo importante, la operación y los procesos.

    En ocasiones nos damos percatamos y tratamos de rectificar, pero en otras, simplemente pasamos de largo sin darnos cuenta de que andamos distraídos.

    El tema es que no estar pendiente de nuestros procesos y operaciones, a la larga, ocasiona que las causas de problemas se acumulen y nosotros desarrollamos ceguera de taller.

    ¿Te ha pasado? ¿Andas distraído?

  • Falta de Compromiso

    En interacciones recientes con diferentes grupos de mandos, ha salido el comentario de que hay gente en sus filas a las que les «falta compromiso».

    Es interesante reflexionar sobre este tema, pues es de vital importancia para las organizaciones. Una de las primeras cosas que debemos de cuestionarnos es ¿qué entendemos por compromiso? ¿De qué estamos hablando? ?¿Qué esperamos que la gente haga para demostrar su compromiso?

    Indagando, surgen comentarios como que la falta de compromiso se observa en que los colaboradores:

    – No son proactivos.

    – No proponen cosas.

    – No velan por el bien de la empresa.

    – No se ponen la camiseta.

    Esto nos lleva a preguntarnos ¿por qué la gente no presenta esos comportamientos que reflejarían su compromiso?

    En ocasiones hacemos interpretaciones incorrectas sobre lo que vemos y lo que creemos que sucede, por ejemplo:

    – La gente no da el «plus» pensamos que implica falta de compromiso, flojera.

    – No proponen ideas pensamos que implica desinterés.

    – Cumplen lo mínimo pensamos que implica actitud mediocre.

    – Alta rotación voluntaria pensamos que implica falta de lealtad.

    – No se quedan horas extra pensamos que implica poca camiseta puesta.

    Pero si somos curiosos y observamos y escuchamos a la gente podríamos encontrar que:

    – La gente no da el «plus» puede implicar cansancio, exceso de trabajo, falta de propósito o reconocimiento, reglas poco claras.

    – No proponen ideas puede implicar cultura que no escucha, miedo a equivocarse, liderazgo controlador.

    – Cumplen lo mínimo puede implicar mala organización, tareas poco claras, falta de sentido, frustración por decisiones incoherentes.

    – Alta rotación voluntaria puede implicar falta de oportunidades, clima tóxico, falta de desarrollo, estilos de liderazgo anticuados.

    – No se quedan horas extra puede implicar que cuidan su salud mental, falta de incentivos, no ven beneficio en hacerlo.

    Ante esto:

    – ¿Tú estarías comprometido con una empresa que te explota, no te escucha o no te valora?

    – ¿Por qué alguien daría un ‘plus’? ¿Qué debe sentir para hacerlo?

    – ¿El compromiso se exige o se construye?

    Aquí te dejo unas preguntas para reflexionar más a fondo y analizar la situación a la que te estás enfrentando:

    1. ¿Qué comportamientos específicos estamos observando que interpretamos como ‘falta de compromiso’?

    2. ¿Qué condiciones de trabajo podrían estar influyendo en estos comportamientos?

    3. ¿Qué señales estamos enviando desde el liderazgo sobre lo que realmente valoramos?

    4. ¿Existen barreras para que las personas propongan ideas o participen más activamente?

    5. ¿El trabajo diario permite sentir sentido, pertenencia o crecimiento?

    6. ¿Estamos escuchando activamente lo que los colaboradores piensan y sienten?

    7. ¿Qué cambios sistémicos podríamos hacer para facilitar un mayor compromiso real y sostenible?

  • El reloj y las empresas

    Imagina un reloj mecánico sencillo. Toda su razón de ser, su propósito, es dar un resultado, esto es, proporcionar de manera confiable la hora y los minutos.

    Todo lo que sucede en su interior es una complicada y sincronizada interacción de múltiples componentes para lograr ese cometido. Nada dentro del compacto mecanismo está al azar. Cada pieza tiene su función específica y todas en su conjunto logran el objetivo deseado.

    Cada componente del reloj fue diseñado y manufacturado con mucho cuidado y detalle. El objetivo es garantizar que cada pieza embone con la otra, tratando de evitar al máximo tanto las interferencias como las fricciones que permitan un movimiento suave, continuo y preciso.

    Cada reloj es diferente, tiene una identidad y una imagen propias vinculadas a sus creadores. Esa identidad los diferencia de otros, los hace únicos, pero todos buscan lo mismo, dar un resultado.

    Con cuidado y dándole cuerda, el reloj cumple su propósito, da el resultado esperado. Sin embargo, está sujeto al entorno, agua, polvo, golpes, caídas afectan su existencia. Si está bien construido resiste y continua su propósito. Eventualmente requiere de una inspección, de reemplazar algunas piezas, de lubricación y de calibración para asegurar su correcto funcionamiento.

    Un reloj sin cuerda se detiene. Si está descuidado, sin mantenimiento y sin calibración, puede aguantar algún tiempo, aunque eventualmente comienza a dar malos resultados o simplemente deja de darlos. Un mal reemplazo de las piezas puede ocasionar falta de funcionamiento o mal funcionamiento. La falta de lubricación genera fricciones y desgaste excesivo en las piezas. Todo ello merma el desempeño del reloj.

    Un reloj al igual que una empresa es un sistema, su resultado depende de la interacción, mantenimiento y calibración de una gran cantidad de componentes. En tu organización ¿Se cuida que cada componente sea seleccionado adecuadamente? ¿Se cuida la alineación, coordinación, sincronía y lubricación para evitar fricciones? ¿Se da mantenimiento y calibración adecuadas?

    Reflexiona sobre cómo tratas a tu reloj ¿harías los mismo con tu empresa?

  • El Gerente y el Reloj

    Introducción

    Uno de los conceptos más importantes para un mando, en mi opinión, es el concepto de sistema. Las empresas son un sistema, pero el concepto de sistema puede ser abstracto. Así que para abordarlo usaré, en esta ocasión, una analogía con un reloj.

    Más no se trata de cualquier reloj, no será el reloj de tu teléfono inteligente o de tu Smartwatch, no, será un reloj mecánico. De esos que a la mejor ya no te tocado ver o que conociste en otra época.

    Creo que un reloj mecánico permite analizar conceptos atemporales aplicables perfectamente a cualquier organización y que puede ayudar a mandos y gerentes a entender temas muy importantes y a replantear su visión de cómo es su función dentro de dichas organizaciones.

    Un reloj mecánico si se le da cuerda, trabaja por sí mismo. Aunque lograr que lo haga no es una tarea sencilla. Es el resultado de cientos de piezas trabajando de manera ordenada y coordinada, aunque hay mucho más atrás del concepto y para ello voy a iniciar una serie de artículos que te permitirán entender las organizaciones, los sistemas, tu papel como arquitecto de relojes y el fascinante mundo de los relojes mecánicos.

    Jim Collins y Jerry Porras mencionan en su libro

    Empresas que perduran que: «Tener una gran idea o ser un líder carismático visionario es dar la hora; crear una compañía que pueda prosperar más allá de la presencia de cualquier líder y a través de múltiples ciclos de vida de productos es construir un reloj». Además señalan que todo esto significa destinar tiempo a pensar en el diseño organizacional, esto es, concentrarse en crear una organización, «un reloj que ande». Más que líder ellos prefieren usar el término «arquitecto o constructor de relojes».

    Así con esa idea vamos a explorar en días siguientes por qué te interesa entender de relojes mecánicos y su relación con tu organización y tu función como mando.

  • Muertos Vivientes

    Hace unos días, regresando a mi ciudad por carretera, en un tramo me tocó ver que se incorporaban 2 motocicletas a la autopista de cuota. No eran motocicletas de carretera ni de alta velocidad sino de esas de baja gama para transporte en la ciudad.

    Conforme me fui acercando algunas cosas fueron evidentes. Se trataba de unos jóvenes posiblemente entre 18 y 20 años, ninguno traía casco de seguridad y por último empezaron a acelerar a una velocidad (en bajada) bastante alta para el tipo de moto.

    Yo precavidamente baje la velocidad y me distancié un poco, en eso, uno de los jóvenes se acosto boca abajo sobre el asiento quedando de manera horizontal. Yo he visto esa maniobra en ciclista de competencia en descenso para tratar de alcanzar la máxima velocidad. Pero hacerlo en una moto que no es para altas velocidad sin casco y acelerando de bajada, eso ¡ya es otro nivel! El otro joven no intentó la maniobra, pero aún así acelero lo más que pudo.

    La carretera tenía un tránsito rápido de pequeños vehículos de carga. Estaba lloviznando y las condiciones no eran ideales. Y menos aún para una moto de esas características.

    Como alguien que trabajó en entornos industriales y por experiencias personales, sé que las cosas salen mal en un instante. Aún cuando estas preparado y equipado. Muchas cosas pueden suceder en la carretera, un ave, un animal corriendo, una pieza desprendida de alguno de los vehículos que circula, y por lo temerario e inexperto de los jóvenes me atrevo a pensar que las motocicletas no se encontraban en las mejores condiciones de mantenimiento. Dicen que los accidentes son prevenibles en su mayoría, y es cierto, y estos jóvenes «muertos vivientes» estaban desafiando todas las convenciones para salir bien librados.

    ¿Hay que vivir? ¿Hay que arriesgarse? Sí, pero no temerariamente, sino midiendo los riesgos. Reflexionando, estos jóvenes son el ejemplo del efecto de Dunning-Kruger o sesgo de ignorancia que se refiere a la tendencia de las personas a sobreestimar su conocimiento o habilidad en áreas donde, en realidad, son incompetentes, y a no ser conscientes de su propia falta de conocimiento.

    Y como es un juego de probabilidades, el hecho de que no hayan tenido un percance fatal solo refuerza la confianza de que ellos son diferentes y que pueden seguir siendo temerarios y no pasa nada.

    Pero este un lugar para hablar de mandos y ejecutivos y la reflexión es ¿te sucede? ¿Vas en tu gestión como un «muerto viviente» sin saber ciertas cosas y «saliendo al paso» sin saber que en cualquier momento se pueden dar las condiciones perfectas para mostrar tu incompetencia?

    En nuestro caso, el casco y el mantenimiento equivalen a la preparación y el conocimiento necesario para gestionar. La motocicleta son los recursos de los que disponemos para dar resultados y, si están en buen estado, los podemos llevar al límite, pero hay que conocer el límite o empezamos a inclinar la balanza hacia la catástrofe.

    Afortunadamente, no pasó nada en el descenso (esta vez). Lo triste tal vez fue ver, al pasarlos finalmente, la mirada de orgullo y a su vez de ignorancia de uno de los jóvenes. No sabe que no sabe. No sabe que es un «muerto viviente» y que la «suerte se acaba en cualquier momento».

    Y tú ¿eres un mando ejecutivo «muerto viviente»?

  • La herramienta no es la solución

    Recientemente comentaba con un director de T.I. sobre cómo veía el nivel de competencia tecnológica de su gente (empresa de 400-500 personas), sobre todo por que están con los retos de migrar aplicaciones a la nube y la incorporación de herramientas basadas en Inteligencia Artificial.

    La respuesta: «La gente tiene un nivel muy básico de competencia tecnológica y carece de pensamiento crítico para analizar sus procesos.»

    En días pasados escuchaba el Podcast Your Undivided Attention donde platicaban sobre el uso de la IA en las escuelas. Una reflexión que hacían es que en su momento, cuando llegaron las computadoras, se pensó que iban a detonar el aprendizaje, pero en realidad no sucedió así. Y no porque la tecnología no sea buena, sino porque no se le dio un enfoque que permitiera desarrollar o crecer las habilidades de los niños.

    Reflexionaban que los fabricantes de software y tecnología tenían como objetivo meter la tecnología en la mayor cantidad de escuelas, no tanto que ayudara al aprendizaje. Y las escuelas cayeron en adoptar la tecnología para «no quedarse atrás» y no tanto por apoyar a maestros y alumnos.

    ¿Qué tan diferente es esta situación a la que vemos, como mandos y ejecutivos, en nuestras empresas? Corriendo por adoptar tecnología, pero no pensando precisamente si va a beneficiar o no a la gente (y a la empresa). Pues aunque se buscan ahorros y eficiencia, el mal uso de la herramienta o gente no preparada para usar la herramienta fallará en dar los resultados previstos. ¿Cuáles son las consecuencias de mediano y largo plazo en los comportamientos y competencias de la gente?

    El tema más importante, decían en el podcast, no es entregar ensayos en las escuelas, es que los alumnos aprendan a pensar sobre lo que escriben, a hacer investigación y a sacar conclusiones, esto es, desarrollar el pensamiento crítico. La tecnología aplicada en ese proceso puede beneficiar muchísimo, pero si vemos como el objetivo entregar el ensayo, entonces pedirle a ChatGPT que lo escriba y no ser crítico al respecto es una consecuencia casi esperada.

    Y en tu empresa ¿cuál es el objetivo? Recortar tiempos, reducir gastos y plantilla, eficiencia ¿pero cuáles serán los efectos en la gente? A veces la herramienta ayuda si el proceso e incorporación es el adecuado y se complementa con el desarrollo de la gente, pero implementado sin analizar y sin considerar los efectos puede llevar a la conclusión de que la herramienta no era la solución.