Etiqueta: Toma de decisión

  • Cabeza Fría

    En momentos de incertidumbre como los que vivimos. Es fácil dejarse llevar por las emociones y los primeros reportes y tomar decisiones y acciones precipitadas con resultados no muy buenos.

    En estos casos conviene mantener la «cabeza fría» por así decirlo y respirar un poco para procesar las cosas. Muchas veces las primeras noticias no son las finales, las cosas pueden cambiar y esperar un poco puede ser bueno.

    Colin Powell, ex Secretario de Estado Norteamericano decía que: «En mi propia experiencia, una respiración profunda siempre es una buena primera reacción ante un primer informe. Trate de dejar que una papa caliente se enfríe un poco antes de agarrarla.»

    Lo mismo pasa en el entorno de los inversionistas, cuando hay una noticia y la bolsa se precipita, muchos tienen de a vender, lo cual no es lo mejor, esto solo hace que se colapse más el asunto. Muchos inversionistas veteranos mantienen la calma y compran barato en lugar de vender. Saben que las cosas volverán a estabilizarse. Más bien trabajan en tener reservas para aguantar los altibajos.

    Como mandos y ejecutivos podemos aplicar estrategias similares dentro y fuera de la empresa. Ante noticias «catastróficas» puede convenir mantener la calma, recopilar más información, evaluar las posibles consecuencias y acciones en caso de que la nota sea cierta. De ese modo se mantiene la cabeza fría y se puede actuar.

    Hemos visto en estos días, como se hace un anuncio en el entorno político-económico, las cosa se alborotan, a los días cambian de opinion, se calma, luego vuelven a hablar y es un ir y venir que «calienta la cabeza» y nos puede hacer actuar impulsivamente.

    Lo mejor incluso es tener planes de contingencia y análisis de riesgos actualizados continuamente. Decía Peter Drucker que no se puede prever la crisis o la tormenta. Pero se puede preparar a la organización para sortear dicha tormenta. Ahí deberían de estar nuestros pensamientos y esfuerzos.

  • Decisiones difíciles

    Cuando mi hijo tenía apenas 4 meses de edad, mi esposa y yo nos enfrentamos a la situación de tener que autorizar una cirugía para él. Esa fue una situación complicada y una decisión difícil de tomar.

    Como gerentes y directivos nos enfrentamos a las decisiones difíciles de manera continua y lo importante es no evadirlas. Las decisiones difíciles son aquellas que tienen un impacto al largo plazo en las organizaciones y es muy cómodo postergarlas esperando a ver si las cosas se «arreglan solas».

    Las situaciones difíciles presentan ciertas características, entre algunas de ellas puedo mencionar:

    1. Como ya comenté, afectan a la organización a largo plazo.
    2. Pueden tener vinculadas una fuerte carga emocional, sobre todo si involucran a gente y colaboradores.
    3. Generalmente se dan en situaciones de incertidumbre, esto es, no se puede saber con certeza el resultado y se tiene información limitada para decidir.
    4. Tienen una carga de urgencia, entre más se postergan, más difícil se volverá tomar la decisión.
    5. La decisión tomada, cualquiera que sea, no será popular.

    Es importante entender que las decisiones difíciles tienen que tomarse. Lo cierto es que los resultados de la decisión puede ser positivos o negativos, lo importante es no postergar la decisión. En caso de ser negativo el resultado, se habrá aprendido y volveremos a decidir otra cosa buscando atender la situación difícil. Lo importante es atender la situación.

    Sin importar lo que se decida, es necesario estar dispuesto a aceptar las consecuencias, buenas o malas, conocidas o desconocidas, de la decisión en cuestión. Es complicado anticipar, lo que no podemos hacer es evadir. Bien dicen que las decisiones no mejoran con el tiempo.

    Lo que podemos hacer es apoyarnos en técnicas de toma de decisión, que si bien no deciden por nosotros, nos ayudan a poner, por así decirlo, en «blanco y negro» la situación y a partir de ahí podemos decidir. Es importante se objetivo y considerar el beneficio hacia toda la organización en el largo plazo.

    Con el paso de los años me he enfrentado a nuevas y diferentes situaciones difíciles, unas más que otras, sin embargo, al final, independientemente del resultado de las decisiones tomadas, de lo que no tengo duda es que lo mejor fue no evadir dichas situaciones. Esa, esa es la parte complicada en la gerencia. Decidir es parte de la esencia de ser gerente.

  • Toma de decisiones en situación de incertidumbre

    En la pasada publicación sobre la transición de Experto a Gerente, comentaba que no es lo mismo ser experto que gerencia un área o empresa. Comentaba que el recién promovido gerente pronto se da cuenta que las actividades, habilidades y conocimientos son muy diferentes a las que ya dominaba.

    Mucho se discute en los libros del tema, sobre qué es lo que debe hacer un gerente, si debe administrar o ejercer liderazgo o ambos. Si debe ser estructurado y ordenado o si debe ser intuitivo o por otro lado planeador. Lo cierto es que la gerencia, es una actividad que se puede fundamentar en buenas prácticas y técnicas, aunque esencialmente es una actividad que se aprende sobre la marcha.

    Y uno de esos aprendizajes es la forma de tomar decisiones. En los bajos niveles de la organización se toman las llamadas decisiones estructuradas, esto es, aquellas que tienen una respuesta definida o estructurada. Para cada situación, se ha definido una respuesta posible y en la última instancia se puede o debe contactar al superior.

    Conforme llegamos a los puestos gerenciales, nos damos cuenta de que las situaciones que se nos presentan, no están estructuradas. No las habíamos encontrado antes, no hay respuestas predefinidas, no hay manual de apoyo. No tenemos a quien preguntarle y con todo ello es necesario tomar una decisión.

    Este es el mundo de la toma de decisiones no estructuradas que se mueve en el ámbito de la incertidumbre. Esto es, un entorno o momento en el que hay mas interrogantes o dudas que información y respuestas disponibles.

    Tenemos que asumir el riesgo de tomar una decisión basada en información y experiencia limitadas para anticipar un posible desenlace.

    Más allá de que existen algunas técnicas para afrontar estas situaciones y buscar minimizar el riesgo, este último siempre estará ahí. Podemos pasar horas investigando y buscando información, realizando pronósticos y análisis, y planeando, aunque es muy probable que no tengamos el tiempo ni los recursos disponibles para ello.

    Así que lo primero es aceptar que tendremos que trabajar en dichas condiciones.

    Tomar decisiones no estructuradas puede ser, o de hecho es, una situación de bastante estrés. Lo anterior puede no ser muy atractivo para algunas personas. Lo cierto es que así es y no cambiará con el ejercicio de la gerencia, la experiencia y el conocimiento. Las situaciones seguirán llegando en esas condiciones. Y nos tiene que gustar. Le tenemos que encontrar el sabor a ello. Tal vez por eso algunos autores dicen que la Gerencia, más que ser una profesión es una vocación.

    La sensación de no tener la razón, nuca desaparece, simplemente nos volvemos más buenos y confiados para navegar el mar de incertidumbre y ante todo, aprendemos que nuestras decisiones en dichas condiciones no siempre darán resultado. Lo que obtendremos es aprendizaje, experiencia para afrontar la siguiente situación. Aplicaremos conocimientos adquiridos, intentaremos reducir los riesgos, pero la confianza de haber transitado el entorno de riesgo e incertidumbre es lo que nos permite salir adelante.

    Yo recuerdo haber tenido un par de situaciones en las que simplemente me tuve que armar de valor y tomar lo que yo consideraba la mejor decisión. Otros hubieran hecho otra cosa, muchos criticaron la decisión, pero al final, fue mi decisión. ¿Funcionó?, sí. ¿De la mejor manera?, tal vez no. ¿Aprendí?, definitivamente.

    ¿Cuáles han sido tus experiencias? ¿Temores? ¿Incertidumbres? ¿Cómo las has superado? ¿Ya lo aceptaste?

    Déjame un comentario, aquí en el blog o en redes sociales, sobre si hace sentido y qué te parece. Me sirve mucho tu retroalimentación.

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  • Gestión de Crisis – Una Reflexión

    ¿Alguna vez has tomado un curso de primeros auxilios? Una vez me tocó que el instructor tras revisar varios puntos nos presentara el siguiente escenario:

    «Vamos a suponer que vienes con varias personas en un auto y se presenta un accidente automovilístico muy fuerte. ¿Qué es lo primero qué haces tras el accidente?».
    Y pues en cierto modo, la crisis que vivimos es algo similar, algunas la vieron venir, pero cuando nos dimos cuenta ya la teníamos encima con todo y las cosas tuvieron que cambiar muy rápido. Las decisiones tuvieron que hacerse muy rápido.

    Y la verdad es que durante una crisis no hay mucho tiempo para pensar. Teóricamente, en las épocas tranquilas deberíamos entrenarnos para actuar de manera ordenada y calmada durante las crisis. Sin embargo, como dice por ahí un meme que circula en internet:

    A ver, ¿quién de ustedes puso Pandemia en el FODA?
    (El FODA es un análisis de negocios que incluye el análisis de amenazas al negocio).

    Entonces, ¿cómo reaccionar si ni siquiera lo previmos? Y ahí es donde viene la anécdota del accidente. Entonces, ¿qué es lo primero que se hace en un accidente? Pues como nos explicó el instructor. Lo primero es revisar que tú estés bien. Si tú no estás bien, no tiene caso ayudar a otros, primero te tienes que ayudar a ti.

    En términos de los anterior, primero como empresarios, gerentes, ejecutivos o especialistas, lo primero es voltear hacia adentro, hacia nuestra propia personas y preguntarnos ¿cómo me siento? Y en este sentido puede tomar relevancia el escribir las cosas, ponerlas en blanco y negro como decía un jefe muy estimado que tuve.

    Una vez que nos damos cuenta de como estamos nosotros y si requerimos atención, primero nos arreglamos. Ahora viene la cuestión de decidir dónde tomar acción. Aquí el instructor nos plantea nuevos escenarios:

    Vamos a suponer que hay dos personas accidentadas, una tiene una fractura y otra una hemorragia y otra tiene dañado el cuello. ¿A cuál atiendes?
    Aquí es donde la cosa se pone interesante, pues sea como sea hay que decidir rápidamente:

    La persona con la fractura podría esperar más que la persona con la hemorragia. Atender la hemorragia se vuelve la prioridad. De no detenerse dicha hemorragia, la persona podría morir.

    Ahora bien, la persona con el cuello lastimado no se debe mover, se requieren 2-3 personas para hacer una maniobra segura. Pero vamos a suponer, dice el instructor, que el auto se está incendiando. ¿Qué haces? Pues la tienes que mover a pesar de todo, mejor papléjico que muerto. ¿o no? Ciertamente es una decisión difícil.

    Si has revisado las noticias habrás visto los protocolos para decidir a quién se le pone un respirador. Es un dilema «moral-técnico» y la decisión va sobre las personas con mayor probabilidad de supervivencia. Esto puede ser de mucho estrés.

    Ahora bien, regresemos a nuestra empresa, ¿cuál es el área crítica que merece ser salvada primero? Obviamente, al mirar hacia adentro, lo primero es nuestro «Core Business» o el Negocio Central. Aquel por el que los clientes nos pagan. Todo lo demás tendrá que bajar su ritmo o quedar suspendido si fuera necesario.

    Ahora ¿y si empiezan las «hemorragias», «fracturas» e «incendios» dentro de la empresa? Pues no queda otra más que priorizar. Hay que entender que en esto de las crisis, la cosa ya está mal, y lo que se pretende es terminar con el menor daño posible. El daño ya está, no se puede evitar. E igual nos pasará a todos en estos momentos. Hay que respirar y tomar las decisiones duras que ayuden a permanecer con miras a que una vez pasada la crisis se pueda arrancar otra vez.

    Seguramente en este momento ya muchas empresas tomaron decisiones duras respecto al negocio. Respecto al trabajo de área o individual se tiene que priorizar también. Hacer lo necesario para seguir generando productos y servicios y poder mantener un ingreso. Reducir los gastos no esenciales.

    En momentos de crisis lo importante es: mantener productos y servicios de la más alta calidad (sin comprometer los procesos y controles) y mantener el flujo de efectivo. Ciertamente habrá que poner en pausa muchos gastos, inversiones y proyectos. Pero lo cierto es que todo eso puede esperar. También es cierto que ante la baja de actividad se deben tomar acciones con el personal. Estas son buenas épocas para eso orden, la limpieza, el mantenimiento y el desarrollo de competencias (entrenamiento y capacitación).

    ¿Qué decisiones difíciles estás tomando o tienes que tomar? Valora las consecuencias y prioriza y acepta la pérdida temporal que se viene. No es fácil de hacer, ni fácil de asimilar, por uno mismo y por los demás. Lo que no se vale es no hacer nada. Y más si somos mandos y los demás están esperando nuestra decisión. Estos cambios generaran ambientes complicados dentro de las empresas y requerirán de un fuerte liderazgo. Pero eso es tema de otra publicación.

  • Si ve datos desconfíe

    Hoy nos encontramos en la era de la información y algo más. Hoy se habla del Big Data, del IoT (internet of things) y otras tecnologías vinculadas con la generación y procesamiento de grandes cantidades de datos.

    Los datos, una vez procesados se convierten en información que apoyan la toma de decisión. Dicha toma de decisión solo puede ser tan robusta como los datos a partir de los cuales se generó la información utilizada.

    Hace muchos años leí una frase (i):

    Si le muestran a usted cifras, desconfíe de ellas; si le muestran instrumentos de medición, desconfíe; y si le muestran un análisis químico desconfíe de él.”

    Kaouru Ishikawa

    Ishikawa establece que las cifras pueden ser falsas o equivocadas o simplemente imposibles de obtener. Asimismo, pueden existir desde los errores tipográficos hasta la manipulación intencional de datos. Ishikawa explica que la principal fuente de datos falsos o manipulados se debe a la gerencia media la cual lo hace:

    • Para quedar bien
    • Para ocultar sus errores
    • Para asegurarse de no quedar en desventaja
    • Sin saberlo e inconscientemente.

    Finalmente Ishikawa aclara que todo esto se debe, en gran medida a malos hábitos por parte de la alta gerencia los cuales obligan a los mandos medios a incurrir en las prácticas ya mencionadas. Situaciones como accesos de cólera por parte de la alta dirección, la falta de comprensión de los principios estadísticos y la costumbre de echar la culpa a los demás son algunas de los comportamientos que pueden afectar la calidad de los datos.

    Para detectar estos problemas es necesario siempre echar un vistazo a los datos.

    “La primera regla de la estadística: Observe los datos” (ii)

    A continuación una serie de recomendaciones expuestas por Jonathan G. Koomey (iii):

    • Si los datos vienen de una fuente no electrónica, teclee los datos en la computadora UD mismo, asumiendo que es una cantidad manejable de datos.
    • Verifique que los totales principales son la suma de los subtotales.
    • Verifique que la información esté actualizada.
    • Verifique que puede rastrear los cálculos de otra persona en una forma lógica.
    • Compare los números con algo más con lo que esté familiarizado.
    • Ponga atención a los números demasiado grandes o pequeños en comparación con los demás. Pueden existir errores tipográficos.
    • Tenga cuidado con los datos que no suman apropiadamente debido a redondeos más que a errores de cálculo.

    En los últimos 20 años me ha tocado ver de todo, desde campos vacíos (ausencia de datos), datos escritos que no se sabe a que renglón de un formato se refieren, registros en formatos que son completamente ilegibles, inconsistencias en bases de datos, hasta fórmulas manipuladas para mostrar un resultado deseado.

    Ante ello, es difícil realizar un correcto análisis que arroje información confiable, pero siguiendo las recomendaciones expuestas, se puede minimizar el efecto. A ello debemos sumar un adecuado esfuerzo de entrenamiento del personal en la captura de los datos, así como revisiones o auditorías periódicas para asegurar la confiabilidad de los datos.

    ¿Y tú revisas la confiabilidad de los datos que recibes? ¿Qué medidas has implementado para no ser presa de datos «poco confiables»? ¿Existen prácticas y políticas al respecto en tu empresa?

    (i) Kaoru Ishikawa, ¿Qué es el Control Total de Calidad?, Ed. Norma, 1985

    (ii) Juran, Joseph; Godfrey, A. Blanton; Juran’s Quality Handbook, McGraw-Hill, 5a Edición, 1999

    (iii) Jonathan G. Koomey, Best Practices for Understanding Quantitative Data, B-Eye Network, February 14, 2006 (www.b-eye-network.com/view/2386)

  • Toma de decisión basada en hechos

    Acabo de estar en un evento relacionado con calidad y hubo una breve charla tocando el tema de la Calidad 4.0 y dentro de ello se tocó el tema del análisis de datos y el Big Data.

    Se platicó que una tendencia es el aprovechamiento de las enormes cantidades de datos que las empresas almacenan el día de hoy, por el uso de la tecnología.

    Me llamó la atención el concepto del «científico de datos» como alguien especializado en procesar cantidades masivas de información para poder dar respuesta y sustento a las decisiones en las empresas.

    Y aunque hoy en día hablamos justamente de análisis masivo de datos, el concepto de tomar decisiones basadas en hechos, justamente a partir de los datos, no es nuevo.

    “No dispongo de ningún dato todavía – respondió – Es un completo error ponerse a teorizar sin disponer de toda la información, pues predispone el juicio.”

    Sherlock Holmes

    No hace mucho el tema en cuestión era el Business Intelligence o la Inteligencia de Negocios, mediante la cual se aplican conceptos de minería de datos en bases de datos preparadas especialmente para responder preguntas sobre lo que sucede en el negocio.

    Business Intelligence (Inteligencia de Negocios) ayuda a los gerentes tomar mejores decisiones más rápidamente en los niveles estratégico y operativo. Normalmente se analizan datos provenientes de muchas fuentes. El análisis conduce a ideas, muchas de ellas pequeñas, y se espera que unas cuantas grandes. Estas ideas sugieren maneras de mejorar el negocio cuando se actúa sobre ellas; estas ideas pueden ser medidas para ver si funcionan. Estas mediciones también proveen más datos para el análisis, y el ciclo comienza de nuevo.

    Vitt, Luckevich y Misner en su libro Business Intelligence 

    Sin embargo, considero que aunque la tecnología permite hoy en día el manejo de mayores cantidades de datos y cada vez más rápido, la habilidad y el conocimiento básicos del análisis de datos se ha descuidado. Generamos grandes cantidades de datos, pero ¿Cómo sacar sentido de esos datos?

    Probablemente menos del 1% de aquellos que preparan tablas y gráficas han sido entrenados en diseñarlas para una comunicación efectiva y eficiente”. 

    Stephen Few

    Existen técnicas muy complejas basada en análisis estadísticos, pero también existen conceptos básicos y fundamentales que tenemos que conocer si somos quienes recibimos los datos y debemos evaluar si ellos poseen algún grado de información útil. Es difícil ser un gerente sin conocer y dominar algunas herramientas básicas sobre el manejo de datos e información.

    Ya en los años ochenta en su emblemático libro ¿Qué es el control total de la calidad?, Kaouru Ishikawa comentaba:

    «Si un gerente no utiliza cifras y métodos estadísticos, y solo se vale de su propia experiencia, su sexto sentido y sus corazonadas, está reconociendo que su empresa no posee una alta tecnología.”

    Kaoru Ishikawa

    ¿Le has dedicado tiempo a desarrollar tus habilidades de análisis e interpretación de datos a nivel de negocios? ¿Qué técnicas usas? ¿Qué problemas padeces para acceder a los datos? ¿Cuenta tu empresa con Inteligencia de Negocios? ¿Los datos e información que recibes son confiables para la toma de decisión? ¿Cuáles son los retos en tu empresa para el análisis de información y la toma de información basada en datos y hechos?

    Hace unos años desarrollé 2 talleres uno sobre Gráficas y Tablas Efectivas para Negocios y otro sobre Análisis de Información de Negocios. Ambos enfocados a Gerentes y Ejecutivos. Estoy pensado compartir información sobre los mismos y crear un taller en línea ¿Sería de tu interés?

  • Las cosas no son como pensamos

    En los últimos años, he estado leyendo sobre el tema de cómo pensamos. Y resulta que nuestro proceso de pensamiento es bastante «deficiente» por así decirlo. Somos sujetos a distorsiones cognitivas, falacias del pensamiento o errores de lógica.

    Algunas de estas fallas las he vivido en carne propia y las otras llego a verlas casi a diario. Entre ellas:

    • El sesgo de confirmación. Esto consiste en que cualquier información nueva que nos llegue la interpretamos de modo que se acomode con lo que ya creemos. Amamos nuestras teorías y suposiciones y buscamos a toda costa confirmarlas, aunque sean falsas. (Nos montamos en nuestro macho, por así decirlo).
    • El sesgo de autoridad. Consiste en creer ciegamente lo que dice una persona simplemente porque ostenta alguna posición de autoridad. Resulta que todos nos equivocamos y que tengamos autoridad no nos hace inmunes a ello. Entonces cuando escuchamos a alguien que posee jerarquía, o algún titulo o posición de autoridad, tendemos a dar por bueno lo que diga. Aunque no sea siempre el hecho que tengan razón.
    • El sesgo del relato. Nuestro cerebro ama las historias. De hecho, nuestro cerebro busca a toda costa completar una historia incompleta. Y a veces lo hace sin que nos demos cuenta. El cerebro puede alterar nuestros recuerdos para que la historia tenga sentido. El problema es que luego creemos y defendemos a capa y espada esas «historias alteradas».

    Esto es solo una muestra de las situaciones que afectan a nuestro pensamiento. Entre más leo, más me doy cuenta de la importancia de conocer del tema dadas las implicaciones hacia nuestras decisiones tanto en el entorno personal, laboral y social.

    Algunas lecturas recomendadas para profundizar al respecto son:

    • Bargh, John,Before You Know It, Ed. Touchstone.
    • Dobelli, Rolf, El arte de pensar, Ediciones B.
    • Kahneman, Daniel, Pensar Rápido, Pensar Despacio, Random House Mondadori.
    • Nicholas Taleb, Nassim, The Black Swan (The impact of the highly improbable), Random House

    Falta mucho por conocer y entender del tema y sobre todo aplicarlo para evitar caer en las «fallas de nuestro pensamiento».

    ¿Conoces alguna de estas falacias o distorsiones del pensamiento? ¿Cómo las atiendes? ¿Detectas cuando las estás usando?

    Este tema dará más de que escribir y comentar.

  • Y si… solo es cuestión de riesgos

    Desde que nos levantamos hasta que anochece, todo nuestro día es una constante evaluación de riesgos. Consideramos el riesgo de desayunar o no hacerlo, de usar la camisa no planchada o perder tiempo en plancharla, sobre si cruzar la calle por abajo o por el puente peatonal.

    Tal vez no conscientemente, pero evaluamos los riesgos en todo momento. Sin embargo, en el trabajo, en las empresas, tenemos que hacer, en muchas ocasiones, una valoración más consciente de los riesgos.

    Una vez director me comentaba que quería que sus directores anticiparán más, que previeran las cosas, que tomaran acción antes de que los problemas surgieran.

    El cuerpo de conocimientos sobre riesgos y toma de decisión es amplio y daría para muchas publicaciones. Sin embargo, quiero hablar de una «herramienta» que se utiliza en las auditorías de sistemas de gestión para determinar si la empresa ha considerado riesgos y si ha adoptado un enfoque hacia la prevención.

    Esta herramienta se conoce como la técnica «Y sí…» y básicamente sobre algún tema en particular consiste en preguntar «Y sí faltara algo», «Y sí no llega la información», «Y si no funciona el equipo», «Y si la persona se enferma», etc. La pregunta depende del contexto y del tema en cuestión.

    Esta es una técnica que debe usarse con cuidado, pues puede uno perderse fácilmente si no conoce del tema («Y si cae un asteroide»).

    Por otro lado, si se adopta de manera frecuente puede contribuir a crear un hábito de cuestionamiento hacia la prevención.

    Tras preguntarnos el «Y sí…» en diferentes áreas de un proceso (Gente, Material, Máquina, Insumos, Método) podemos obtener información que nos ayude a robustecer dichos procesos.

    Por ejemplo, supongamos que vamos a asignar una tarea que ejecuta la persona A a la persona B. Podríamos preguntarnos:

    • ¿Y si A no entrena bien a B?
    • ¿Y si el procedimiento para B no está actualizado?
    • ¿Y si los demás no se enteran de que ahora B realiza las actividades?
    • ¿Y si B no puede con la tarea a pesar del entrenamiento?

    Estos cuestionamientos nos llevarían a tomar acciones previas adicionales a la asignación de la tarea de A a B y de ese modo minimizar los riesgos de que las cosas salgan mal.

    ¿Alguna vez te has preguntado «y si…» las cosas no salieran como estoy pensando? Dedicarle unos minutos a cuestionarnos «y si…» en nuestras decisiones o planes que realizamos puede ayudar a robustecer nuestro desempeño.

  • Mantengo 6 honestos servidores


    Rudyard Kipling, el escritor inglés, escribió en un poema:

    Mantengo seis honestos servidores
    (Me enseñaron todo lo que se)
    Sus nombres son Qué y Porqué y Cuándo
    Y Cómo y Dónde y Quién.
    Los envió por mar y tierra,
    Los envió al este y oeste;
    Pero después de que han trabajado para mí,
    Les doy a todos un descanso.

    “El hijo del Elefante”, Rudyard Kipling

    Y resulta que estos seis servidores son de suma utilidad para la actividad gerencial (a cualquier nivel, primera línea, mando medio o alta dirección)?

    Estas preguntas nos permiten examinar cualquier situación o evento y obtener información sobre el mismo; también nos permiten valorar si contamos con suficiente información sobre algo.

    Inclusive a nivel empresarial se conocen las 5W/2h que corresponden a 7 palabras en inglés:

    • Who – Quién
    • When – Cuándo
    • Where – Dónde
    • What – Qué
    • Why – Porqué
    • How – Cómo
    • How much – Cuánto

    Cuando establecemos una tarea, el uso de estas preguntas nos permite asegurar que todo está definido y por tanto la tarea se puede delegar.

    No es lo mismo decir “necesito el reporte (que) para mañana (cuando)” que expresar que “necesito que Miguel (quien), le proporcione la información de los gastos del mes pasado (que) a Angélica (quien), para que ella (quien) integré las 6 gráficas financieras (cuanto) por la tarde (cuando). Esto a fin de que Jorge (quien) prepare el reporte (que) que presentaremos mañana por la tarde (cuando). El reporte debe ir en PowerPoint en la plantilla oficial (como) y lo presentaremos en la sala de juntas (donde) por motivo de la revisión mensual (porque).

    Y aunque puede parecer excesivo, es necesario sobre todo a la hora de entrenar al personal. Cuando ya todos son competentes se pueden acortar las instrucciones, pero antes es peligroso. Una definición parcial solo trae confusión y es una mala técnica de comunicación.

    Igualmente al encontrarnos con un problema, estas preguntas son muy útiles a la hora de recopilar información para contar con los hechos y el panorama completo que permita la toma de decisión.

    Hay una gran diferencia entre «tuvimos un problema en la línea 1 (donde)» a saber que “el día 5 de diciembre se fabricaron 100 piezas del la orden 23-456 del cliente Acme. De las cuales en el primer turno en la línea 1, en inspección final, se encontraron 20 piezas con defectos de diámetro. Dichas piezas incumplían con la especificación 109-45 v2 del cliente. Miguel era el supervisor en turno, Joel el operador y Antonio el inspector.»

    ¿Puedes identificar el qué, quién, cuándo, cuánto, etc., en la frase anterior? Esa es la diferencia entre contar con una idea de los sucedido y los hechos de los sucedido.

    Y tú ¿te apoya en los 6 o 7 honestos servidores?

  • Cuando vea datos, ¡desconfíe!

    Kaoru Ishikawa decía que:

    «Cuando vea datos, ¡desconfíe de ellos! Cuando vea mediciones ¡desconfíe de ellas!»

    Imai, Masaaki; Gemba Kaizen; Ed. McGraw-Hill

    Esto lo decía en alusión a que en ocasiones no tenemos la certeza de que los datos que recibimos sean confiables. No sabemos como fueron recolectados, como fueron registrados, como fueron procesados y analizados. Y no nos tomamos el tiempo de verificar su validez.

    Tomar decisiones basadas en información poco confiable es un enorme problema. Sin embargo, es algo que hacemos todos los días.

    Día a día, en nuestras redes sociales, aparecen noticias. Muchas veces ni siquiera leemos el contenido. Nos dejamos influenciar por los encabezados y nos formamos una historia. A nuestra mente le encanta formarse historias.

    De hecho necesitamos historias para darle sentido a las cosas. Sin embargo, tendemos a no investigar más a fondo.

    Nos sentimos atraídos hacia los relatos, repelidos por los hechos abstractos. Eso es una maldición, pues los aspectos relevantes pierden valor en beneficio de los irrelevantes.

    Dobelli, Rolf; El Arte de Pensar, Ediciones B

    Entonces nuestras decisiones están basadas en la información disponible (confiable o no) y en las historias que nos contamos (reales o no). Esto a nivel personal y laboral es un enorme reto y nos puede meter en dificultades.

    En más de una ocasión me ha tocado escuchar sobre un gerente que recibe información o noticias de su gente sin corroborarla y sale a defender un «supuesto hecho», una historia, solo para, más tarde, darse cuenta de que contaba con información incompleta o equivocada.

    Los datos por supuesto son importantes en la manufactura, pero yo pongo el mayor énfasis en los hechos. – Taiichi Ohno

    Liker, Jefrey; The Toyota Way, Ed. McGraw-Hill

    Y entonces la reflexión es cómo aseguramos que la información que recibimos y las historias que nos llegan sean confiables.

    Los periodistas saben que para hacer una buena historia hay que investigar, en un extracto del libro The Elements of News Writing de James W. Kershner (Pearson, 2009) el autor menciona entre los pasos relevantes:

    • Investigar para tener un entendimiento básico de la situación.
    • Preparar una lista de preguntas.
    • Programar obtener la información relevante.
    • Entrevistar a las fuentes y tomar notas.
    • Leer las notas y la historia preliminar y encontrar los huecos o puntos débiles en dicha historia y si es necesario reescribir.

    Aunque esto no es práctico en el ejercicio de la gerencia en el día a día. Si nos advierte que de no tomar precauciones podemos acabar con la información equivocada.

    Hasta Carl Sagan, en su libro El Mundo y sus Demonios menciona en el capítulo sobre el Kit para Detectar Tonterías, varias herramientas a utilizar. La primera:

    Siempre que sea posible debe existir confirmación independiente de los hechos.

    Trata de no volverte sumamente apegado a tus hipótesis solo por que son tuyas…Ve si puedes encontrar razones para rechazarla.

    Sagan, Carl; El Mundo y sus Demonios

    Taiichi Ohno, uno de los gurús de la gestión, pedía a su gente que pensara y hablara en base a datos verificados personalmente. Los conceptos de genchi genbutsu (ir al lugar de trabajo) y hourensou (pedir reportes a la gente) son fundamentales para obtener información confiable y de primera mano. 

    Así que la pregunta final es ¿qué mecanismos? ¿que precauciones? ¿qué hábitos o prácticas estamos implementando en nuestra gestión diaria para evitar que información poco confiable se cuele en nuestras decisiones?