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Gestión de Crisis – Una Reflexión

¿Alguna vez has tomado un curso de primeros auxilios? Una vez me tocó que el instructor tras revisar varios puntos nos presentara el siguiente escenario:

“Vamos a suponer que vienes con varias personas en un auto y se presenta un accidente automovilístico muy fuerte. ¿Qué es lo primero qué haces tras el accidente?”.
Y pues en cierto modo, la crisis que vivimos es algo similar, algunas la vieron venir, pero cuando nos dimos cuenta ya la teníamos encima con todo y las cosas tuvieron que cambiar muy rápido. Las decisiones tuvieron que hacerse muy rápido.

Y la verdad es que durante una crisis no hay mucho tiempo para pensar. Teóricamente, en las épocas tranquilas deberíamos entrenarnos para actuar de manera ordenada y calmada durante las crisis. Sin embargo, como dice por ahí un meme que circula en internet:

A ver, ¿quién de ustedes puso Pandemia en el FODA?
(El FODA es un análisis de negocios que incluye el análisis de amenazas al negocio).

Entonces, ¿cómo reaccionar si ni siquiera lo previmos? Y ahí es donde viene la anécdota del accidente. Entonces, ¿qué es lo primero que se hace en un accidente? Pues como nos explicó el instructor. Lo primero es revisar que tú estés bien. Si tú no estás bien, no tiene caso ayudar a otros, primero te tienes que ayudar a ti.

En términos de los anterior, primero como empresarios, gerentes, ejecutivos o especialistas, lo primero es voltear hacia adentro, hacia nuestra propia personas y preguntarnos ¿cómo me siento? Y en este sentido puede tomar relevancia el escribir las cosas, ponerlas en blanco y negro como decía un jefe muy estimado que tuve.

Una vez que nos damos cuenta de como estamos nosotros y si requerimos atención, primero nos arreglamos. Ahora viene la cuestión de decidir dónde tomar acción. Aquí el instructor nos plantea nuevos escenarios:

Vamos a suponer que hay dos personas accidentadas, una tiene una fractura y otra una hemorragia y otra tiene dañado el cuello. ¿A cuál atiendes?
Aquí es donde la cosa se pone interesante, pues sea como sea hay que decidir rápidamente:

La persona con la fractura podría esperar más que la persona con la hemorragia. Atender la hemorragia se vuelve la prioridad. De no detenerse dicha hemorragia, la persona podría morir.

Ahora bien, la persona con el cuello lastimado no se debe mover, se requieren 2-3 personas para hacer una maniobra segura. Pero vamos a suponer, dice el instructor, que el auto se está incendiando. ¿Qué haces? Pues la tienes que mover a pesar de todo, mejor papléjico que muerto. ¿o no? Ciertamente es una decisión difícil.

Si has revisado las noticias habrás visto los protocolos para decidir a quién se le pone un respirador. Es un dilema «moral-técnico» y la decisión va sobre las personas con mayor probabilidad de supervivencia. Esto puede ser de mucho estrés.

Ahora bien, regresemos a nuestra empresa, ¿cuál es el área crítica que merece ser salvada primero? Obviamente, al mirar hacia adentro, lo primero es nuestro «Core Business» o el Negocio Central. Aquel por el que los clientes nos pagan. Todo lo demás tendrá que bajar su ritmo o quedar suspendido si fuera necesario.

Ahora ¿y si empiezan las «hemorragias», «fracturas» e «incendios» dentro de la empresa? Pues no queda otra más que priorizar. Hay que entender que en esto de las crisis, la cosa ya está mal, y lo que se pretende es terminar con el menor daño posible. El daño ya está, no se puede evitar. E igual nos pasará a todos en estos momentos. Hay que respirar y tomar las decisiones duras que ayuden a permanecer con miras a que una vez pasada la crisis se pueda arrancar otra vez.

Seguramente en este momento ya muchas empresas tomaron decisiones duras respecto al negocio. Respecto al trabajo de área o individual se tiene que priorizar también. Hacer lo necesario para seguir generando productos y servicios y poder mantener un ingreso. Reducir los gastos no esenciales.

En momentos de crisis lo importante es: mantener productos y servicios de la más alta calidad (sin comprometer los procesos y controles) y mantener el flujo de efectivo. Ciertamente habrá que poner en pausa muchos gastos, inversiones y proyectos. Pero lo cierto es que todo eso puede esperar. También es cierto que ante la baja de actividad se deben tomar acciones con el personal. Estas son buenas épocas para eso orden, la limpieza, el mantenimiento y el desarrollo de competencias (entrenamiento y capacitación).

¿Qué decisiones difíciles estás tomando o tienes que tomar? Valora las consecuencias y prioriza y acepta la pérdida temporal que se viene. No es fácil de hacer, ni fácil de asimilar, por uno mismo y por los demás. Lo que no se vale es no hacer nada. Y más si somos mandos y los demás están esperando nuestra decisión. Estos cambios generaran ambientes complicados dentro de las empresas y requerirán de un fuerte liderazgo. Pero eso es tema de otra publicación.

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