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Toma de decisiones en situación de incertidumbre

En la pasada publicación sobre la transición de Experto a Gerente, comentaba que no es lo mismo ser experto que gerencia un área o empresa. Comentaba que el recién promovido gerente pronto se da cuenta que las actividades, habilidades y conocimientos son muy diferentes a las que ya dominaba.

Mucho se discute en los libros del tema, sobre qué es lo que debe hacer un gerente, si debe administrar o ejercer liderazgo o ambos. Si debe ser estructurado y ordenado o si debe ser intuitivo o por otro lado planeador. Lo cierto es que la gerencia, es una actividad que se puede fundamentar en buenas prácticas y técnicas, aunque esencialmente es una actividad que se aprende sobre la marcha.

Y uno de esos aprendizajes es la forma de tomar decisiones. En los bajos niveles de la organización se toman las llamadas decisiones estructuradas, esto es, aquellas que tienen una respuesta definida o estructurada. Para cada situación, se ha definido una respuesta posible y en la última instancia se puede o debe contactar al superior.

Conforme llegamos a los puestos gerenciales, nos damos cuenta de que las situaciones que se nos presentan, no están estructuradas. No las habíamos encontrado antes, no hay respuestas predefinidas, no hay manual de apoyo. No tenemos a quien preguntarle y con todo ello es necesario tomar una decisión.

Este es el mundo de la toma de decisiones no estructuradas que se mueve en el ámbito de la incertidumbre. Esto es, un entorno o momento en el que hay mas interrogantes o dudas que información y respuestas disponibles.

Tenemos que asumir el riesgo de tomar una decisión basada en información y experiencia limitadas para anticipar un posible desenlace.

Más allá de que existen algunas técnicas para afrontar estas situaciones y buscar minimizar el riesgo, este último siempre estará ahí. Podemos pasar horas investigando y buscando información, realizando pronósticos y análisis, y planeando, aunque es muy probable que no tengamos el tiempo ni los recursos disponibles para ello.

Así que lo primero es aceptar que tendremos que trabajar en dichas condiciones.

Tomar decisiones no estructuradas puede ser, o de hecho es, una situación de bastante estrés. Lo anterior puede no ser muy atractivo para algunas personas. Lo cierto es que así es y no cambiará con el ejercicio de la gerencia, la experiencia y el conocimiento. Las situaciones seguirán llegando en esas condiciones. Y nos tiene que gustar. Le tenemos que encontrar el sabor a ello. Tal vez por eso algunos autores dicen que la Gerencia, más que ser una profesión es una vocación.

La sensación de no tener la razón, nuca desaparece, simplemente nos volvemos más buenos y confiados para navegar el mar de incertidumbre y ante todo, aprendemos que nuestras decisiones en dichas condiciones no siempre darán resultado. Lo que obtendremos es aprendizaje, experiencia para afrontar la siguiente situación. Aplicaremos conocimientos adquiridos, intentaremos reducir los riesgos, pero la confianza de haber transitado el entorno de riesgo e incertidumbre es lo que nos permite salir adelante.

Yo recuerdo haber tenido un par de situaciones en las que simplemente me tuve que armar de valor y tomar lo que yo consideraba la mejor decisión. Otros hubieran hecho otra cosa, muchos criticaron la decisión, pero al final, fue mi decisión. ¿Funcionó?, sí. ¿De la mejor manera?, tal vez no. ¿Aprendí?, definitivamente.

¿Cuáles han sido tus experiencias? ¿Temores? ¿Incertidumbres? ¿Cómo las has superado? ¿Ya lo aceptaste?

Déjame un comentario, aquí en el blog o en redes sociales, sobre si hace sentido y qué te parece. Me sirve mucho tu retroalimentación.

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