Etiqueta: Error

  • De errores y fallas

    Al principio de la pandemia escribí sobre el error humano. Comentaba que no lo podemos evitar y que una forma de superarlo es trabajar bien los procesos de entrenamiento.

    Hoy quiero ir un poco más allá. Quiero comentar sobre las fallas, que básicamente son incumplimientos en procesos, productos o servicios, les decimos no conformidades. Por otro lado, el error que es la equivocación humana. Los errores pueden dar como resultado fallas. No todas las fallas tienen su origen en errores. Los errores se puede minimizar, pero no se pueden evitar, eso sí, se pueden detectar, se pueden atrapar.

    Es común en procesos de entrenamiento y asesoría que las organizaciones «culpen» a las personas de tener una mala actitud, de tener poco cuidado en la ejecución de sus actividades, de no estar comprometidos y demás. Y sí, puede ser, sin embargo, un proceso robusto debe de diseñarse e implementarse para ser a prueba de fallas. Esto es que aunque ocurran los errores, que estos sean detectados y atendidos antes de convertirse en fallas.

    Las fallas pueden ocurrir por:

    • Métodos, procedimientos o instructivos inapropiados
    • Material dañado o con alta variabilidad
    • Información incompleta, incorrecta o fuera de tiempo
    • Máquinas, herramentales, equipos o infraestructura desgastados o en mal estado y con continuas fallas
    • Variabilidad excesiva durante la operación
    • Error humano

    Las técnicas de gestión pretenden conocer estos elementos, monitorearlos, atenderlos y controlarlos para evitar que afecten el resultado de los procesos, esto es, los productos y servicios. Asimismo, se hace una adecuada implementación de buenas prácticas para garantizar que las cosas se realicen correctamente. Finalmente se da un seguimiento correcto y continuo.

    Los controles pueden ser:

    • Previos. Como la selección de personal, el entrenamiento o el uso de un enfoque de inspección en el origen.
    • Durante. A través de supervisión directa, métodos de control estadístico del proceso o mediante inspecciones informativas durante la operación.
    • Posteriores. En forma de reportes, indicadores o inspecciones finales.

    No conocer y entender cada uno de estos tipos de controles o depender en solo uno de ellos puede ser riesgoso para la operación. Los mecanismos adecuados de alarma y que detengan la operación o que atrapen los errores y fallas son también necesarios.

    Desde el punto de vista del error, este se puede dar por:

    • Falta de competencia
    • Hábitos incorrectos
    • Situaciones extremas
    • Distracciones emocionales personales
    • Exceso de confianza y ceguera de taller
    • Cambio del entorno y la rutina
    • Prisas y urgencias

    Los mecanismos de entrenamiento en piso para formar hábitos son muy importantes y no se deben dejar a prácticas improvisadas y expertos sin entrenamiento para entrenar. También el monitoreo y supervisión adecuados y la planeación ante los cambios ayuda a evitar problemas.

    Es un sueño, un ideal, pensar que podemos dejar todo a al buen juicio y responsabilidad de la gente. La realidad es que somos seres imperfectos y que no todo el personal cuenta con las competencias, madurez laboral, experiencia, motivación y compromiso para ser completamente autónomo. Ante ello surje la necesidad de sistemas, procesos y controles conscientes y planeados.

    Es importante, es más, es conveniente, que antes de echar culpas a la gente respecto a los errores, que revisemos nuestros procesos, sistemas, controles y enfoques de prevención de fallas.

    Yo tengo una frase: «si sucede es por que los sistemas, procesos, métodos y controles lo permiten». Podemos culpar a la gente, pero en el fondo, lo que tenemos que hacer es revisar nuestras prácticas de gestión y mejorarlas continuamente.

  • El valor del fracaso

    A veces las cosas salen mal. De hecho, muchas veces las cosas salen mal. Y podemos decir que existen 2 tipos de fracasos, el de haberlo intentando y haberte esforzado y el fracaso de simplemente hacerlo con desdén y sin esfuerzo.

    Hoy me interesa hablar del primero, del fracaso ligado al esfuerzo, a la acción intencionada de lograr algo. Ese fracaso puede tener múltiples orígenes como la falta de conocimiento, la falta de habilidad, la falta de experiencia, o, simplemente, por factores externos.

    Desgraciadamente, parece que nuestra cultura rechaza o estigmatiza o ve con ojos malos al fracaso.

    Un alumno que en la escuela reprueba, aunque se esforzó, puede ser visto igualmente mal que aquel que no se esforzó y reprobó. Ponemos mucha atención en el resultado (el fracaso o el éxito) y poca atención al proceso.

    Resulta que el fracaso es parte importante de nuestro aprendizaje. El fracaso bien entendido, nos permite aprender. Nos permite incrementar ese conocimiento, habilidad y experiencia.

    Hay que entender al fracaso, en nosotros y en otros, como algo importante para el crecimiento y el desarrollo personal.

    Después del fracaso debemos preguntarnos qué salió mal, porqué salió mal. Sobre todo debemos de cuestionarnos qué aprendimos o que nos deja esta experiencia de fracaso.

    En estos meses de pandemia, al tener que adaptar mis actividades a la «nueva normalidad», al «trabajo en casa», al «trabajo virtual y a distancia», he tenido aciertos y fracasos.

    Los fracasos no se sienten bien, pero no deben paralizarnos ni debemos de ocultarlos. Debemos de enfrentarlos, si involucra a otros debemos pedir retroalimentación, reflexionar profundamente y establecer en que debemos de mejorar.

    Mi reflexión de hoy es ¿cómo manejas tu fracaso? ¿Te abruma y te consume? ¿Lo niegas y lo evades? ¿Lo usas como un mecanismo para el crecimiento personal? Cuéntame tu experiencia me gustaría conocerla.