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La realidad de las organizaciones

“Conjunto de personas imperfectas gestionando y dirigiendo, a través de la incertidumbre,  a personas imperfectas, para servir a clientes imperfectos junto con proveedores imperfectos, apoyados en procesos y sistemas imperfectos.”

La realidad de las organizaciones

Tenemos dos opciones:

  1. Aceptarlo y trabajar a partir de ahí para mejorar continuamente los sistemas y personas imperfectas.
  2. No aceptarlo y frustrarnos.

7 respuestas en “La realidad de las organizaciones”

Hola Luis, buenos días, una pregunta, por qué en esta ocasión tu publicación es tan corta?, en la página sólo aparecen las 2 opciones y no hay más comentarios
Saludos

Hola María. En este caso quise escribir solo esa reflexión.

Acepto que las organizaciones son imperfectas con gente imperfecta y procesos imperfectos. Y entonces con paciencia empiezo como gerente a trabajar la mejora. Siempre va a haber errores, siempre va a haber fallas. Siempre hay oportunidad de mejorar.

El reto es no desesperar y pensar que las cosas pueden ser perfectas desde el principio.

Gracias por comentar.

Alejandro, en realidad ¡TODOS hemos estado, estamos o estaremos en una de esas organizaciones! Y esa es la realidad con la que tenemos que trabajar.

Habrá organizaciones con las que “encajemos” mejor por nuestra forma de ser, cultura, competencias, valores, etc. Pero de que todas serán imperfectas, todas lo van a ser.

Reflexiona mi amigo Luis, que somos seres imperfectos viviendo en un mundo imperfecto.

En “El último Samurai” (E. Zwick, 2003), Katsumoto (Ken Watanabe) el más estricto guerrero, buscaba con ahínco la flor perfecta. Justo antes de morir por las heridas de la batalla, tiene una revelación y exclama con emoción: “Todas son perfectas!”

¿Qué podemos aprender de estos dos paradigmas, aparentemente contrapuestos?

¿Si somos perfectos entonces no necesitamos crecer, mejorar?

¿Si la perfección es un anhelo inalcanzable, que sentido tiene crecer y mejorar?

¿Nacemos perfectos o imperfectos? ¿La naturaleza es perfecta o imperfecta?

En lo personal, creo que podemos replantear el concepto de perfección.

Si concebimos la perfección como la fuerza que nos impulsa a superar nuestros límites, podemos encontrar en ella el motor para nuestro desarrollo y crecimiento. Dejamos atrás la frustración y damos paso a un ejercicio constante de construcción.

Abrazo enorme!!

Gracias Guillermo. Una interesante reflexión. Definitivamente el reto es aceptar las cosas como son y partir de ahí para mejorar. El ideal no existe, solo la realidad, y al aceptar y ver esa realidad como es, podemos establecer un punto de partida para un mañana mejor.

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