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Relatos de Gestión y Calidad

Mano forjada

Durante mis años de estudio en la universidad, tuve un incidente de seguridad, por así decirlo. Me encontraba en el taller de Procesos de Manufactura donde nos enseñaban a soldar, forjar, doblado de materiales y demás técnicas. 

En una de las clases nos tocó el tema de forja y el trabajo consistía en cortar un pedazo de varilla corrugada y luego calentarlo hasta la temperatura de forja. Entonces deberíamos de conformarlo mediante el uso de un mazo y un yunque hasta lograr la forma de un cincel. Al finalizar el proceso debíamos de realizar un rápido tratamiento térmico superficial con aceite. 

Suena complicado, pero básicamente consiste en golpear un pedazo de varilla calentada a alta temperatura en un yunque por un buen rato. Esta actividad se realizaba con todo el equipo de seguridad requerido. Incluido el uso de guantes de protección en manos y diferentes protectores para el resto del cuerpo. 

Cuando tocó mi turno, procedí a calentar el trozo de varilla, una vez lograda la temperatura necesaria me trasladaba al yunque, sosteniendo la varilla con una mano y golpeando enérgicamente con la otra. El proceso se repitió varias veces. 

Al final del proceso, un poco desesperado por terminar, comencé a sentir que con el sudor se me resbalaba el mazo del guante. Hay que aceptar que el guante estaba algo gastado. De manera inconsciente, procedí a quitarme con los dientes el guante de esa mano y a sujetar firmemente el mazo. Me sentí liberado y mucho más confiado para realizar la tarea. 

Logré darle forma a mi cincel y procedí a trasladar la pieza a los contenedores de aceite para el tratamiento térmico. Justo conforme iba a introducir la pieza caliente al aceite, se resbaló de las pinzas con las que la sostenía. De manera completamente reactiva e instintiva mi mano sin guante reaccionó para sujetar la pieza que caía. 

A esas temperaturas la verdad es que el sentimiento de dolor es instantáneo y desaparece. Agarrar una pieza tan caliente simplemente genera un sonido chasqueante en tu mano, un dolor intenso momentáneo y luego nada. La reacción inmediata de la mano fue soltar la pieza la cual cayó al piso. 

No recuerdo si expresé algún tipo de maldición a los cuatro vientos. Simplemente la sensación de darte cuenta de que acabas de hacer algo muy estúpido de manera inconsciente era tan grande como el dolor. 

Rápidamente los maestros procedieron a hacer el tratamiento correspondiente, colocaron algo de grasa en la mano. Luego me dijeron que lavara la mano y asistir al servicio médico. Al ver mi mano podía visualizar claramente el patrón de la varilla corrugada sobre toda mi palma. 

Pasaron los días, hubo ampollas, afortunadamente no fue mi mano dominante. Así que pude continuar mis días de estudio sin mucho problema. No pasó a mayores, la mano sanó, aunque en retrospectiva la cosa pudo haber sido mucho peor. 

Lección aprendida

Como alguien que ha pasado gran parte de su vida en entornos industriales, entendí desde aquella ocasión la importancia del uso del equipo de protección personal y, además, que esté siempre en buen estado. De otro modo se compromete la seguridad del personal. Esto no debería ser opción. Desgraciadamente tanto empresas como personas, en ocasiones no ponen atención e importancia a ello. Creo que no es necesario tener que pasar un incidente para entenderlo. 

Otro punto muy importante tiene que ver con el error humano, los hábitos y las reacciones inconscientes. A lo largo de los años he visto situaciones en las que se cuestiona a la gente por falta de compromiso y demás, cuando en realidad lo que sucede es que sus hábitos les ganan. El error humano es parte de nuestra existencia, no podemos erradicarlo, solo podemos minimizarlo a través de entrenamiento y sistemas de trabajo. El entrenamiento es fundamental para crear buenos hábitos. Luego se requieren de controles que permitan mitigar la presencia del error humano. Esto es, la ausencia de errores requiere de algo más que solo la intención y compromiso de la gente, tiene que ser diseñada e incorporada a nuestros procesos y nuestros sistemas de gestión. 

Hoy trato al máximo de no minimizar e ignorar cualquier práctica de seguridad. Es importante saberlo y tomarlo en cuenta, no hay nada más valioso que nuestra salud y nuestra seguridad.