Categoría: Reflexión

  • Luces, cámara y acción

    En estos días de cuarentena, muchos nos hemos volcado a la vida digital y al trabajo a distancia.

    De un día para otro todos hemos pasado a estar frente a las cámaras varias veces al día. En días recientes he notado, en diferentes sesiones digitales, que la preparación para esta puesta en escena no ha sido particularmente pensada o preparada.

    Cómo fotógrafo aficionado, lo primero que noté es que la habitación que uso para conectarme con los clientes no cuenta con una iluminación adecuada para el video. Busqué subsanarlo con unas lámparas LED, lo cual no resultó particularmente práctico.

    A continuación, moví la computadora y armé una “caja de luz”. Logré una iluminación aceptable, aunque ahora hubo que trabajar el fondo. Una vez resuelto esto, mi esperanza para quienes están del otro lado, es una experiencia más adecuada.

    El audio es otra cosa que he visto padecer en muchas interacciones. Los micrófonos integrados en ocasiones no son buenos y el ruido ambiental puede ser realmente molesto. Afortunadamente, yo ya contaba con un micrófono especial para podcast. Lo cual ha sido muy benéfico.

    Sin embargo, lo físico no es suficiente, después de tantos años de dar capacitación, algo que mantengo es el hábito de ensayar. Y si, antes de casa reunión, presentación o curso virtual hago un ensayo. Lo cual ha pagado sus beneficios hasta ahora.

    He tenido que estudiar múltiples plataformas de conferencia en línea para saber utilizarlas de manera fluida e imperceptible.

    En las últimas semanas he experimentado reuniones virtuales, donde:

    • No se ve la cara por mala iluminación o situaciones de contraluz.
    • No se escucha el audio.
    • No se sabe utilizar la plataforma digital.
    • La persona se mueve en forma oscilante y que distrae.
    • Se presentan fondos inadecuados.
    • La gente está acostada en su cama o en vestimenta no adecuada.

    Desde hace muchos años he considerado que cada interacción con un cliente es una puesta en escena y busco cuidar la mayor cantidad de detalles.

    Cada vez que enciendes la cámara, y te preparas para la acción, ¿te has asegurado de que las luces, el audio, la presentación, tu arreglo, y todos los detalles estén listos para entrar en escena? Creo que el cliente, interno o externo, no merece menos.

  • Sentido de Comunidad

    Yo soy originario de la zona metropolitana del Valle de México. Y tengo que aceptar que la vida en grandes ciudades es bastante impersonal. Hay gente originaria de muchas ciudades del país y de otras partes de la ciudad aprendiendo a vivir juntas. Pero eventualmente, todo es como un conjunto de pequeñas islas. Es cierto que en épocas complicadas, como el terremoto, un cierto sentido de comunidad aflora.

    Cuando llegué a mi lugar actual de residencia, por algunas situaciones, escuché sobre personas que se juntaban para hacer la «faena». La faena es el trabajo, pero lo interesante aquí es que la gente del pueblo se junta para realizar una actividad en beneficio comunal. Ya sea limpiar o abrir el camino, limpiar un terreno, preparar la tierra para la siembra, etc. Ese concepto de comunidad, en mi opinión se ha ido perdiendo. El sentido de comunidad continuo, en el día a día, no solo en los días de crisis.

    Recientemente, en la cuarentena, terminé de leer un libro que tenía pendiente llamado: «La vida secreta de los árboles». Está muy interesante, en particular, llamó mi atención lo relativo a cómo los árboles, los bosques de hecho, forman comunidades para ayudarse unos a otros.

    Algunos árboles nacen en épocas de fuertes heladas y se vuelven buenos para superar esas situaciones, otros nacen en épocas de incendios y se vuelven buenos para esas situaciones, otros se vuelven muy buenos para combatir las plagas. Por su tiempos lentos de desarrollo, ningún árbol es bueno para todo. Pero en su conjunto los árboles, el bosque, son capaces de resistir diferentes situaciones que se les presentan cuando los diferentes miembros de la comunidad ponen sus fortalezas al servicio de los demás.

    A través de hongos en la tierra, forman complejas redes de comunicación y transmisión de nutrientes para árboles en desarrollo o enfermos. Así mismo, cuentan con señales químicas para transmitir a los demás sobre algún peligro.

    Hoy al interior de las organizaciones, el sentido de comunidad se vuelve muy importante. Claro que no se desarrolla de un día para otro. Las empresas con un fuerte sentido de comunidad, en estos momentos se estarán apoyando entre sus colaboradores. De igual modo, entre empresas, es necesario ese sentido de comunidad.

    Comunidad tiene que ver con colaboración, la colaboración tiene que ver con la confianza (liderazgo, congruencia), el respeto (valores) y la comunicación (habilidades blandas). Un fin común también ayuda y aquí creo que es donde toma relevancia el ideario (misión, visión, valores) de la empresa. Pero no de esos que están en papel y que nadie ve. Sino de esos que se viven todos los días por los mandos de la empresa a fin de permear hacia abajo en la organización.

    Solo a través de la colaboración al interior y hacia el exterior es que creo que las organizaciones y las personas podremos salir adelante. Y en algunos casos está colaboración tendrá que ser altruista dado lo complejo de la situación económica que estamos viviendo. Fácil no, pero es necesario entender que, para «sobrevivir», el bosque tiene que hacer uso de todo su conocimiento, sus redes y su altruismo para ayudarse a sí mismo a sobrevivir.

    Considero que este blog es una forma de contribuir a la comunidad, pero siento que no es suficiente, he estado apoyando diferentes eventos y causas para ayudar a la gente a obtener información para salir adelante. He puesto algunos videos explicando conceptos de manera libre para todos, pero creo que no es suficiente. Se requiere más. Y estoy pensando como hacerlo.

    Tal vez, esta publicación es una reflexión personal en «voz alta» ( voz escrita), pensar en formas de contribuir a la comunidad en estos momentos difíciles. ¿Tu que estás haciendo? ¿Alguna idea?

    Yo tengo una y pronto la pondré en marcha con mis clientes de muchos años. Ya veremos que nos trae el tiempo, el futuro, pero sobre todo la colaboración altruista y espontánea.

  • #UnDíaSinNosotras

    Tengo una enorme lista de cosas por escribir, pero la verdad, después de darle vueltas, decidí que lo mejor en este día es apoyar a las mujeres. Porque es fácil quedarse callado y no hacer nada. Así que para gusto o disgusto de mis estimados lectores voy a publicar algo que coloqué en redes sociales el domingo 8 en el marco del Día Internacional de la Mujer.


    Día Internacional de la Mujer. 

    Voy a ser honesto, me cuesta siquiera entender que alguien quiera fastidiarle la vida a otro ser humano de manera intencional, pero aún más que alguien quiera hacerlo a una mujer. Sin embargo tengo que aceptar que lo he visto. 

    Tristemente la situación es cultural y global, cientos, miles de años de «programación» con una actitud incomprensible hacia nuestra misma especie y hacia las mujeres. Podemos estudiarlo y explicarlo, pero el hecho no cambia. 

    Yo, a lo largo de los años, he conocido muchísimas mujeres sumamente valiosas. Empezando por mi mamá, mis hermanas y mi esposa. 

    A lo largo de los años he conocido y colaborado con empresarias, directoras, gerentes, jefas, supervisoras y especialistas que lo único que han demostrado es su total y absoluta competencia y dedicación hacia sus trabajos. Asimismo, he presenciado a muchas frustradas y hasta el borde de las lágrimas al tener que tratar con actitudes de los hombres. No tengo un cliente que no vea sus operaciones afectadas por «un día sin mujeres». Y sé que muchas lo apoyan, y es un primer paso. Pero falta mucho más. 

    Mi padre me educó con la frase «A la mujer no se le toca ni con el pétalo de una rosa«. Así crecí. Pero me di cuenta que los medios, las televisión, el cine, la literatura y otras familias cuentan y se cuentan historias diferentes. Yo tuve la fortuna de tener una familia que me inculcó valores de respeto a mujeres y hombres, pero no puedo ni pensar en el montón de personas (hombres y mujeres) que no lo tuvieron y que tuvieron que sufrir el «adaptarse a la costumbre social» para seguir adelante. Y que tristemente es algo que pasa sobre todo en la infancia y luego se vuelven hábitos inconscientes muy difíciles de cambiar. 

    Tras 25 años de estudiar el comportamiento humano y el aprendizaje para ayudar a mis clientes a cambiar hábitos en su gente, no puedo más que abrumarme ante la mera idea de lo que habría que hacer para lograr un cambio de actitud hacia la mujer en el mundo. 

    Sin embargo, es cierto que cuando una persona está en «incompetencia inconsciente» (no sabe que no sabe) o en «incompetencia consciente» (sabe que no sabe), lo que requiere es tomar conciencia de que no sabe o de que requiere tomar acciones. Nosotros le decimos que hay que «moverle el tapete a la persona». Solo cuando el ser humano se da cuenta de la situación, puede estar dispuesto a querer cambiar y aprender. Antes no. Me preocupan los que lastiman a otros por convicción, porque a esos ningún argumento los hará cambiar. 

    Es triste, pero mañana, el movimiento (con sus detractores naturales) es una «llamada de atención» a un problema real que como sociedad no queremos ver. 

    Yo seguiré apoyando a las mujeres. No tengo hijas, pero tengo un hijo al que espero haber educado para respetar a las mujeres, a la gente y al mundo en general. Y seguiré apoyando a empresarias, directoras, gerentes, jefas, supervisoras y especialistas a desarrollar habilidades y crecer profesionalmente porque la mujer es fuerte, es competente y sobre todo valiosa. Sin mujeres ninguno estaría aquí.

    #SéFuerteComoUnaMujer


    Creo que en una situación normal, no hay una justificación válida para lastimar, física, psicológica o verbalmente, a ninguna persona, incluida una mujer. Y sobre todo a ellas por la diferencia, en muchos casos, de la fuerza física entre un hombre y una mujer.

    Si uno es mando, supervisor, jefe, gerente, director o empresario nuestro actuar debe ser impecable, en mi opinión. Así que cerraré con un extracto de un libro que me gusta mucho y que creo que aplica, pues incluye muchos comportamientos que, de seguirse, le harán la vida más fácil a muchas mujeres.


    Un Toque de Clase

    La palabra clase tiene muchos significados. El que nos interesa aquí es el de “estilo y elegancia en la conducta personal”. La clase de un gerente o ejecutivo consiste en lo que se hace y, a menudo más importante aún, en lo que no se hace.

    • Clase es tratar a los empleados con la dignidad que merece su condición humana. Es no tratarlos como objetos o insumos de la producción.
    • La clase nada tiene que ver con la condición social que uno ocupe. En cambio, sí se relaciona estrechamente con el comportamiento personal.
    • La clase no utiliza palabras groseras, aun cuando uno esté irritado. Tener clase significa poseer un vocabulario muy amplio que hace innecesario el lenguaje procaz.
    • La clase no necesita ser el centro de atención. Puede permitir a los demás recibir elogios sin sentirse menospreciado por ello.
    • La clase no cuenta chistes de contenido sexual ni que denigren a un grupo étnico.
    • La clase no busca la satisfacción de los deseos sexuales en el trabajo ni hace nunca un comentario a una persona de sexo opuesto que no haría delante de su madre, si estuviera presente.
    • La clase nunca habla mal de la empresa, sin importar cuan justificada se sienta en un momento de malestar.
    • La clase no se deja contagiar por los actos ni las palabras negativas de los demás.
    • La clase no pierde la calma. Nunca hace cosas de las que después tendrá que arrepentirse.
    • La clase no racionaliza los errores. Más bien aprende de ellos y sigue adelante.
    • La clase de un gerente da mayor importancia al nosotros y menor importancia al yo.
    • Tener clase significa tener buenos modales.
    • La clase significa respetarse uno mismo como base del respeto que debe a los demás.
    • La clase nunca hace comentarios negativos acerca del cónyuge. Tales comentarios hablan más mal del que los hace que del cónyuge.
    • En un gerente la clase significa ser leal a los subordinados.
    • La clase significa no creerse superior a los subalternos; simplemente cada quien tiene responsabilidades diferentes.
    • El que tiene clase no toma medidas cuando está enojado. Espera hasta que se haya serenado.
    • La clase no es impetuosa.
    • La clase reconoce que la mejor manera de desarrollarse uno consiste en desarrollar antes a los otros.
    • La clase no se preocupa demasiado por conseguir reconocimientos. Admite también que a veces uno recibe más crédito del que merece, y de ese modo compensa las ocasiones en que no recibe elogios.
    • La clase procura que la acción corresponda a las palabras.
    • La clase no busca el progreso personal a costa de los demás.
    • La clase predica con ejemplo.
    • La clase conoce la importancia de una sonrisa amable y la apariencia.

    Fuente: Belker, Loren B.; Gerente por Primera Vez, Ed. McGraw-Hill