Categoría: Relojero de Sistemas

  • Sincronización y Alineación

    ¿Has visto un reloj mecánico por dentro? Es una maravilla de sincronización y alineamiento. Cada una de las piezas está fabricada para embonar perfectamente con las otras.

    Además cada uno de los engranes que realizan el movimiento tiene que estar perfectamente alineado. La menor falta de alineamiento puede ocasiones que haya roces o que el mecanismos se trabe.

    Por otro lado, existe un mecanismo de muelle y trinquete que marca el ritmo al que el reloj libera su movimiento y eso permite que pueda dar la hora correctamente.

    El tiempo requerido para garantizar el alineamiento y la sincronización viene tanto del diseño del mecanismos como de su manufactura y de su ensamble. Todo es cuidadosa y estrictamente ejecutado para garantizar el resultado.

    Pero, en las organizaciones, somos más laxos, colocamos personas que no embonan en sus puestos, modificamos procesos y omitimos asegurarnos de la sincronía de los flujos de la información, creamos áreas y modificamos estructuras sin garantizar que estén alineadas con la empresa y con el resto del sistema. Y nos gastamos al ver que las áreas y el personal no pueden seguir con el ritmo que se exige.

    Todo ello genera fricciones, ineficiencias, pérdidas, gastos ocultos, paros ocasionales y, en las peores de las situaciones, el degradamiento gradual de la operación.

    Si el objetivo de una organización es trabajar de manera coordinada para dar un resultado ¿no deberíamos darnos el tiempo de asegurar cada componente, su alineación y su sincronía con el sistema? Es tiempo bien invertido y, de hecho, al no hacerlo ocasionamos problemas que nos consumirán tiempo más adelante en molestias, desgastes personales y problemas que atender y resolver.

    Como mandos y ejecutivos debemos ser relojeros de sistemas de trabajo y tener la diligencia y el cuidado para asegurar la sincronía y la alineación de todas y cada una de las partes. Solo así se logran los resultados.

  • Relojes y Sistemas

    Diseñar un reloj mecánico toma tiempo, entre 3-5 años. Esto involucra planeación, así como múltiples prototipos e iteraciones para llegar a un resultado confiable y funcional.

    Si además queremos que el mecanismo haga cosas adicionales aparte de dar la hora, minutos y segundos, es necesario incluir lo que se llaman «complicaciones», esto es funcionalidades como dar la fecha, las fases de la luna, cronógrafo, segunda hora y otras más. Cada complicación necesita de tiempo, diseño y planeación adicionales.

    Al final, el reto es que todo embone. Cada pieza, cada tornillo, cada soporte, cada resorte tiene una función clara y coordinada con las demás. Todo debe ser alineado y calibrado a la perfección para que se obtenga el resultado deseado.

    Hay una frase que dice que: «¡Todas las organizaciones están perfectamente diseñadas para obtener los resultados que obtienen! – Arthur Jones.»

    Esto es válido tanto para un reloj como para una organización. El tema es ¿el diseño ha sido intencional, planeado y con buenas prácticas o ha sido improvisado y sin consideraciones?

    ¿Qué sucedería si un reloj lo diseñara, planeara y pusiera en marcha una persona que no sabe de relojería? ¿Qué pasaría si quien lo diseña y pone en marcha no conoce el concepto de sistema y no cuida que cada parte embone y alinee a la perfección con las demás? ¿Funcionaría el reloj? La respuesta es no. Sería un sistema poco eficiente, lleno de fricciones y que incumple consistentemente los resultados.

    Y la reflexión importante es ¿cuántos de nosotros mandos y gerentes conocemos, entendemos y aplicamos el concepto de sistema en el diseño y puesta en marcha de nuestras organizaciones? ¿Cuántos de nosotros garantizamos el funcionamiento adecuado de cada componente, su alineación y acople con el resto de la organización? ¿Cuántos de nosotros consideramos las afectaciones del cambio en una parte del sistema sobre las otras partes del sistema?

    La respuesta, sin que haya que darla, está al revisar los resultados de las empresas. Estos son consecuencia del sistema y si el sistema no está planeado, los componentes no embonan, hay fricciones y falta de alineación entre las partes, esto habla de la competencia (o falta de ella) en los mandos y gerentes.

    Hay mucho que podemos aprender de un reloj. Es un sistema complejo que al estudiarlo nos ayuda a entender el cuidado y dedicación que debemos aplicar a nuestra gestión y diseño de las organizaciones.

  • El reloj y las empresas

    Imagina un reloj mecánico sencillo. Toda su razón de ser, su propósito, es dar un resultado, esto es, proporcionar de manera confiable la hora y los minutos.

    Todo lo que sucede en su interior es una complicada y sincronizada interacción de múltiples componentes para lograr ese cometido. Nada dentro del compacto mecanismo está al azar. Cada pieza tiene su función específica y todas en su conjunto logran el objetivo deseado.

    Cada componente del reloj fue diseñado y manufacturado con mucho cuidado y detalle. El objetivo es garantizar que cada pieza embone con la otra, tratando de evitar al máximo tanto las interferencias como las fricciones que permitan un movimiento suave, continuo y preciso.

    Cada reloj es diferente, tiene una identidad y una imagen propias vinculadas a sus creadores. Esa identidad los diferencia de otros, los hace únicos, pero todos buscan lo mismo, dar un resultado.

    Con cuidado y dándole cuerda, el reloj cumple su propósito, da el resultado esperado. Sin embargo, está sujeto al entorno, agua, polvo, golpes, caídas afectan su existencia. Si está bien construido resiste y continua su propósito. Eventualmente requiere de una inspección, de reemplazar algunas piezas, de lubricación y de calibración para asegurar su correcto funcionamiento.

    Un reloj sin cuerda se detiene. Si está descuidado, sin mantenimiento y sin calibración, puede aguantar algún tiempo, aunque eventualmente comienza a dar malos resultados o simplemente deja de darlos. Un mal reemplazo de las piezas puede ocasionar falta de funcionamiento o mal funcionamiento. La falta de lubricación genera fricciones y desgaste excesivo en las piezas. Todo ello merma el desempeño del reloj.

    Un reloj al igual que una empresa es un sistema, su resultado depende de la interacción, mantenimiento y calibración de una gran cantidad de componentes. En tu organización ¿Se cuida que cada componente sea seleccionado adecuadamente? ¿Se cuida la alineación, coordinación, sincronía y lubricación para evitar fricciones? ¿Se da mantenimiento y calibración adecuadas?

    Reflexiona sobre cómo tratas a tu reloj ¿harías los mismo con tu empresa?

  • El Gerente y el Reloj

    Introducción

    Uno de los conceptos más importantes para un mando, en mi opinión, es el concepto de sistema. Las empresas son un sistema, pero el concepto de sistema puede ser abstracto. Así que para abordarlo usaré, en esta ocasión, una analogía con un reloj.

    Más no se trata de cualquier reloj, no será el reloj de tu teléfono inteligente o de tu Smartwatch, no, será un reloj mecánico. De esos que a la mejor ya no te tocado ver o que conociste en otra época.

    Creo que un reloj mecánico permite analizar conceptos atemporales aplicables perfectamente a cualquier organización y que puede ayudar a mandos y gerentes a entender temas muy importantes y a replantear su visión de cómo es su función dentro de dichas organizaciones.

    Un reloj mecánico si se le da cuerda, trabaja por sí mismo. Aunque lograr que lo haga no es una tarea sencilla. Es el resultado de cientos de piezas trabajando de manera ordenada y coordinada, aunque hay mucho más atrás del concepto y para ello voy a iniciar una serie de artículos que te permitirán entender las organizaciones, los sistemas, tu papel como arquitecto de relojes y el fascinante mundo de los relojes mecánicos.

    Jim Collins y Jerry Porras mencionan en su libro

    Empresas que perduran que: «Tener una gran idea o ser un líder carismático visionario es dar la hora; crear una compañía que pueda prosperar más allá de la presencia de cualquier líder y a través de múltiples ciclos de vida de productos es construir un reloj». Además señalan que todo esto significa destinar tiempo a pensar en el diseño organizacional, esto es, concentrarse en crear una organización, «un reloj que ande». Más que líder ellos prefieren usar el término «arquitecto o constructor de relojes».

    Así con esa idea vamos a explorar en días siguientes por qué te interesa entender de relojes mecánicos y su relación con tu organización y tu función como mando.