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Organizaciones Rotas

En el internet y en la literatura de negocios todos estamos embelesados, inclusive cegados diría yo, por los casos de éxito en algunas empresas. Todo mundo habla de esos éxitos empresariales y tratan de emularlos, sin embargo, pocos lo logran y pocos hablan de los casos de fracaso.

Hablar de los casos de fracaso es importante para poner los pies en la tierra. Recientemente revisando en una de mis redes sociales, encontré un interesante artículo. En el artículo el autor describe que en ocasiones buscamos soluciones fáciles y rápidas y también queremos implementar metodologías en organizaciones rotas, aquellas con una cultura nociva para el desarrollo organizacional.

El tema resonó mucho en mí, pues caí en la cuenta de que a lo largo de los años me ha tocado conocer esas organizaciones rotas. Nunca me tocó trabajar en alguna, pero como asesor externo tuve que lidiar con ellas.

Trabajar con una organización rota es un reto gigantesco, y a la vez un aprendizaje enorme. Sin embargo, desde el punto de vista de proyectos, muchos están destinados al fracaso en ellas.

Con el paso de los años aprendí a detectar cuando empresa estaba rota:

  • Ausencia de liderazgo.
  • Falta de consideración a los colaboradores.
  • Rencillas y luchas de poder arraigadas entre directivos, ya sea como familiares o no.
  • Una cultura intensiva de apaga fuegos.
  • Falta excesiva de competencia en todos los niveles.
  • Y otras más.

Con el tiempo dejé de tomar clientes que tiene organizaciones rotas, no porque no se pueda lograr algo con ellos, sino porque el desgaste emocional y el estrés es pesado. Lo hice en mis inicios y me sirvió mucho para aprender sobre comportamiento y cambio organizacional, dinámica de empresas familiares y en general sobre comportamiento humano.

Como profesionistas considero que debemos de saber que, en una empresa rota, podremos aprender, podremos crecer, pero puede llegar un punto en que las cosas simplemente se estanquen y se genere frustración. Hay que saber cuando las cosas no funcionan por uno, y cuando por algo más grande que está fuera de nuestro control y entonces decidir si queremos seguir o no ahí. Yo llegué a conocer una empresa de más de 75 años de existencia con mandos que llevaban más de 15 años trabajando en un ambiente totalmente roto. Tristemente para ellos, esa era su única realidad.

Como externos, como proveedores de servicios y productos, hay que saber que las empresas rotas son un reto gigantesco para trabajar con ellas. Puede ser enriquecedor, pero también representa un riesgo enorme de fracaso en los proyectos. Habrá cosas que estén fuera del alcance del proyecto y que no puedan atenderse, pero más aún, cosas que no quieran atenderse por los mandos de la empresa. Siempre se podrá platicar con la organización, proponer el apoyo de otros expertos y la toma de acciones centradas en la cultura que permitan avanzar. Aunque en mi experiencia, en muchas ocasiones, los mandos de la empresa no buscarán atender esos elementos. Convencerlos es posible, pero puede tomar meses o inclusive años la pregunta es si estamos dispuestos a dedicar el tiempo y el esfuerzo en ello.

Para bien o para mal, las organizaciones rotas existen, pueden sobrevivir la prueba del tiempo en mercados muy cerrados o cuando son la única opción. En otros mercados están destinadas a morirse solas. Muchos pasaremos, como interno o externo, por una organización rota y la veremos permanecer o desaparecer.

Mi recomendación es prepararse como profesionistas, aprender mucho sobre el comportamiento humano, el cambio organizacional, las dinámicas familiares y experimentar el trabajo en una organización así. Si lo sabemos de antemano, aprenderemos evitando la frustración. Si nunca lo sabes, habrá frustración y decepción.

Las organizaciones rotas requieren, en primer lugar que sus cabezas acepten que están rotas y que tengan el valor, la decisión y la perseverancia para atender lo que deben arreglarse.

La mejor solución como mando y empresario, es evitar construir una organización rota, para eso hay que conocer varios casos de fracaso y los principios de la cultura, gestión y dinámica organizacional para saber lo que no se debe hacer. Cambiar empresas rotas es posible, el problema, como siempre es el tiempo que tomaría hacerlo.