Etiqueta: Observar

  • Anécdota de un simulacro

    El día domingo, 19 de septiembre, es el aniversario del terremoto del 1985 y de 2017 en la Ciudad de México. Con motivo de ello, diferentes ciudades del país realizan simulacros en el marco del aniversario.

    Mi esposa y yo nos encontrábamos en una tienda en nuestra ciudad cuando de repente iniciaron el simulacro, las alarmas de evacuación comenzaron a sonar. Estábamos cerca de una salida de emergencia y el personal de seguridad nos dirigió a la salida a la vez que nos indicaba que era un simulacro. En el marco de ello, como persona observadora, me dedique a ver que sucedía:

    • Los clientes se quedaron justo a fuera de la puerta e iban saliendo más y más personas.
    • Yo y mi esposa nos colocamos bajo la sombra de un árbol, dado que era medio día y el sol pegaba muy fuerte. Aún así había yo notado la marca del punto de reunión en el centro del estacionamiento. Sabiendo que era simulacro decidí esperar a ver lo que nos indicaban.
    • Ya habían salido unas 10-15 personas cuando uno de los colaboradores, el que estaba a cargo de la evacuación de la zona, les pidió a todos los presentes, clientes y colaboradores, que se dirigieran al punto de reunión. Aunque ya había transcurrido más de un par de minutos.
    • En el punto de reunión, el brigadista a cargo llevaba un chaleco, radio y una tabla donde anotar. Comenzó a organizar a sus compañeros y los formó y noté que realizó unas marcas de palitos en su hoja en blanco para indicar cuántas personas había. No realizó indicaciones para los clientes en la misma zona de reunión.
    • Pasaron los minutos y noté que los colaboradores hablan entre ellos comentando y preguntándose qué seguía y quién debía de dar las instrucciones. Hubo historias diferentes.
    • Pasados unos minutos por el radio se escuchó a otra persona preguntar a cada brigadista la situación en su zona, preguntando el número de personas, cuántos clientes y cuántos colaboradores.
    • Una vez concluida la verificación vía radio, nos dieron la instrucción de que podíamos regresar.

    Mientras ocurría el evento, recordé como hacía mas de 20 años, en una empresa en la que trabajé, por ser gerente, yo tenía la responsabilidad de evacuar una zona de la empresa y comencé a recordar ciertos puntos y similitudes con lo que sucedía. Sin embargo, también noté algunas áreas de oportunidad que vale la pena comentar:

    • Como en mis épocas, había un brigadista designado con el radio, tabla y demás aditamentos. Sin embargo, noté que el que yo estaba observando no era la persona que llevaba el liderazgo del grupo. Se mantuvo atrás del grupo en silencio. Mi percepción es que un brigadista debe tomar el control de su zona y hablar fuerte y claro al grupo.
    • En mi época nos daban una lista impresa con los nombres de las personas en nuestra zona, ahí marcábamos quienes estaban presentes y quienes no y luego se cotejaba con otros si estaban en otra área. Eso no sucedió aquí, solo el número de personas.
    • En mi época la hoja indicaba algunos pasos a seguir, en este caso era una hoja en blanco, creo que un poco de ayuda a recordar los pasos, en eventos que no son del día a día es conveniente.
    • Mientras esperábamos, el radio del brigadista hizo un pitido y emitió un mensaje en inglés «Please Recharge Battery» (Por favor recargue la batería). Eso llamó mucho mi atención, pues uno de los puntos clave en estas situaciones es que todo el equipo esté en perfectas condiciones y previamente verificado. Si era un radio dedicado con más razón y si era el radio de uso diario, al inicio del turno deberían haberse entregado cargados.
    • El tiempo de salida y organización, a mi gusto y parecer fue largo, pero transcurrió sin novedad. Posiblemente, mas entrenamiento y práctica ayudarán a mejorar los tiempos.
    • Cuando se hizo el paso de lista, noté que la gente en ambos lados del radio, no articulaba claramente al hablar en él mismo, por lo que en múltiples ocasiones fue necesario aclarar y repetir el número de participantes en cada lugar.

    Mis reflexiones sobre este tipo de eventos son:

    • Es importante contar con un estándar o procedimiento y darlo a conocer periódicamente al personal para que todos tengan presente qué es lo que debe suceder.
    • Es igualmente importante que el brigadista a cargo se seleccione como una persona con un claro liderazgo
    • Un radio, al igual que un micrófono, requiere de entrenamiento para su uso en relación a la distancia que se debe poner respecto de la boca y como hablar para que se entienda con claridad. Son puntos triviales que pueden significar mucho en una situación de emergencia.
    • Como en cualquier operación crítica, el contar con programas de mantenimiento y en este caso de verificación de la carga de las baterías es fundamental. Tanto para la operación diaria y aún mas para una situación de emergencia. Los procedimientos para esta revisión y la verificación de la vida de las baterías es un punto de mejora.

    Como todo aprendizaje, hay espacio para la mejora. Confío en que el líder de seguridad haya cronometrado los tiempos, tomado nota de diferentes aspectos y que haya una reflexión posterior con fines de mejora y que no quede solo como un ejercicio anual. Se requieren más eventos de simulacro para generar una respuesta efectiva de parte del personal, y más si existen personas ajenas a la organización.

    Al final, un reconocimiento al establecimiento, pues el resto de los establecimientos en la zona, no realizaron ningún tipo de ejercicio similar.

    Un simulacro es un mecanismo de aprendizaje y entrenamiento y como tal, su diseño, implementación y mejora son de mucha importancia y utilidad en las organizaciones. No está de más decir que el uso de los simulacros no se limita a situaciones de emergencia y es posible utilizarlos de manera efectiva en el entrenamiento en piso en el día a día.

    Un simulacro, para un gerente, es un excelente momento para realizar y practicar la observación de lo que sucede. No es el único momento, debería hacerlo también en el día a día. Pero estos eventos, por su naturaleza, son situaciones para mucha aprendizaje y reflexión.

    ¿Te tocó estar en un simulacro? ¿Observaste? ¿Qué observaste? La habilidad de observación, fundamental para un mando, se realiza dentro y fuera de la empresa.

  • Recorre y observa tu área o empresa

    En una ocasión estuve en una empresa en la que tuve que realizar un diagnóstico a la operación. Tenían muchos problemas. Comentando con los trabajadores sobre diferentes aspectos, uno de ellos me dijo lo siguiente:

    El jefe nunca viene al área. Nunca lo vemos.

    Un trabajador en alguna empresa.

    Hace muchos años aprendí en cursos de liderazgo y en libros sobre la importancia de que un mando haga recorridos por su área. No hacerlo es un problema relativamente común y, además, no es nuevo.

    Observar es difícil, no tenemos el hábito o la formación para hacerlo.

    “No existe arte más difícil de adquirir que el arte de la observación.”

    William Osler

    Las empresas han buscado muchas formas de involucrar a los mandos con sus procesos. En Toyota por ejemplo, bajo el mando de Taiichi Ohno se desarrollaron 2 conceptos:

    • Uno es el Círculo de Taiichi Ohno que consiste en quedarse parado en un solo lugar para observar.
    • El otro son las Caminatas Gemba (Gemba Walks) que consisten en recorridos por el área para detectar áreas que requieren mejora.

    Pero no se trata solo de «visitar» el área o de «pasearse» por la misma. Se trata de poner atención, de observar atentamente, detenerse, cuestionarse que sucede y de preferencia tomando notas y entonces reflexionar sobre las posibles mejoras que se pueden aplicar.

    Aprender a observar requiere tiempo, conocimiento y dedicación, es un hábito que cualquier mando debe de tener.

    “Vayan al gemba todos los días. Y cuando lo hagan, no gasten las suelas de sus zapatos en vano. Deben regresar al menos con una idea para Kaizen (mejora).”

    Taiichi Ohno

    Y tú ¿le dedicas tiempo a recorrer tu área? ¿Cada cuando? ¿Cuál es tu rutina? ¿Cómo detectas las áreas de mejora?

  • Necesitamos entrenarnos para observar

    En el publicación las “otras» habilidades, escribí que una habilidad útil es observar. Observar es muy importante pues nos permite detectar desviaciones, no conformidades, problemas o áreas de oportunidad en nuestros procesos. Si observamos podemos entonces preguntarnos qué pasa con el proceso. Y solo después de entender lo que sucede, es posible comenzar a tomar acciones para solucionar problemas o para mejorar los procesos.

    Ponemos atención cuando somos nuevos en un proceso, pero con el tiempo dejamos de hacerlo y al final solo miramos sin poner atención. Caemos en lo que se conoce como “ceguera de taller” y ya no vemos los defectos, las causas que generan problemas o las áreas que requieren mejora.

    Pero la observación no es una habilidad bien arraigada en nosotros:

    No existe arte más difícil de adquirir que el arte de la observación, y para algunos hombres es igual de difícil el registrar una observación en un lenguaje simple y breve.

    William Osler

    Dado que Observar no es sencillo y no nos entrenan para ello, decirle a le gente que observe no es suficiente.

    No podemos crear observadores al decir “observe, sino dándoles la habilidad y los medios para esta observación y estos medios son proporcionados a través de la educación de los sentidos.

    María Montesori

    Entonces debemos entrenarnos para observar y esto implica varias cosas:

    • Desarrollar una rutina de hacer un alto y tomarse el tiempo de observar.
    • Saber en qué aspectos del proceso es necesario poner atención y observar.
    • Cuestionar lo que se está observando.
    • Tomar notas respecto a lo observado, llevar una bitácora.
    • Analizar periódicamente lo observado para determinar patrones, no conformidades o puntos de mejora.
    • Proponer y tomar acciones.
    • Dar seguimiento y corroborar que se ha generado un cambio positivo.

    Estos puntos toman tiempo en desarrollarse y les dedicare reflexiones adicionales más adelante, sin embargo, debemos tomar conciencia y tomar la iniciativa de prepararnos poco a poco.

    No observó más que usted, pero me he entrenado a mí mismo para notar lo que observo.

    Sherlock Homes
  • Las «otras» habilidades gerenciales

    Haciendo una pausa del tema de la autonomía de la gente, que continuaré más adelante. Quiero tocar un tema que para mi se ha vuelto relevante en últimos años en relación con la práctica gerencial.

    Tradicionalmente se habla de las habilidades gerenciales como:

    • Liderazgo
    • Trabajo en Equipo
    • Comunicación
    • Solución de Problemas
    • Manejo de Conflictos
    • Negociación
    • Toma de Decisiones

    Hay cientos de libros escritos al respecto y se imparten cursos en esos temas a niveles de supervisión, mandos medios, gerenciales y directivos.

    Sin embargo, creo que hay, ligadas a ellas, «otras» habilidades, adicionales y complementarias, a las que no damos tanta importancia y que en mi experiencia son un talón de Aquiles en muchos gerentes:

    • Observar. Fundamental para estar al día con lo que sucede en la operación y para realizar actividades de solución de problemas y mejora continua. Tan raro es observar que por ahí inclusive hablamos de la «Ceguera de Taller».
    • Hablar en Público y Presentar. Todos los días, ejecutivos, mandos, gerentes y directores tienen que realizar la comunicación a otros de modo oral o vía presentaciones. Desgraciadamente, los niveles de improvisación y las malas prácticas inundan estas actividades.
    • Selección del personal. ¿Qué no es tarea de las áreas de Contratación y Recursos Humanos? Pues en mi opinión no. Esas áreas apoyan el proceso, pero la decisión final es del jefe, quien va a trabajar con la persona. Todo mando, gerente o director debe conocer los fundamentos de la integración de un perfil de puesto, los conceptos de competencia, de perfiles de persona y sobre lo que implica empatar a una persona con una tarea. Son muchos los casos que he presenciado de gerentes que seleccionan a la persona que «les cae bien» o con la que «se entendieron mejor» en las entrevistas, a pesar de lo que diga las evaluaciones y el proceso de selección. Esto va de la mano con lo comentado en la publicación pasada.
    • Resumir y explicar ideas. Una cosa es saber y otra cosas es poder resumir y explicarle a otros de modos que nos entiendan, el poder transmitir ideas. Algo que he descubierto es que tendemos a sobre valorar el papel del lenguaje verbal y por otro lado, no somos muy aptos en el uso del lenguaje escrito. Sin embargo, existen métodos como el uso del Lenguaje Visual que puede ayudar fuertemente a cerrar la brecha y mejorar la situación.
    • Entrenar. Todo gerente manda a su gente a capacitarse en cursos y talleres. El detalle es que esos son mecanismos para transmitir conocimientos o introducir a la gente a nuevas habilidades. Pero el verdadero aprendizaje se da en piso. Donde el gerente, mando o director, entrena al subalterno como expresó algunas vez Kaoru Ishikawa. Muchas veces he escuchado a gerentes decir sobre el hecho de que la gente no hace las cosas «¡Ya les dijimos que hacer!». Pero hay un detalle muy importante ¡Decir NO es entrenar! El entrenamiento en piso tiene que ver con el proceso de formación de personas competentes a nivel inconsciente, o puesto de otro modo, gente con hábitos correctos. Hábitos fundamentales para la delegación y contar con gente autónoma. Esto toma tiempo y una serie de pasos definidos.
    • Pensamiento crítico. Pasamos años en la escuela aprendiendo y memorizando conceptos, pero nos quedamos cortos en desarrollar una habilidad de pensamiento crítico. La capacidad de generar argumentos, ideas y soportarlas. El uso de la lógica para encadenar sucesos e ideas. El profundizar en un tema y no solo eso, estar conscientes de las fallas en la forma de operar de nuestra mente. El caer en falacias lógicas o distorsiones cognitivas que nos impiden ver y entender las cosas con claridad.

    Mi preocupación es, como mencioné, que muchos mandos, gerentes y directores no conocemos y no damos peso a estas «otras» habilidades; habilidades que son fundamentales para la gestión de los procesos, actividades y empresas, y que carecer de ellas, solo nos hunde más en el caos que es la gerencia del día a día.

    Y tú ¿sabías de ellas? ¿Las has trabajado en tu formación? ¿Identificas alguna otra que merece mención? Yo, reflexionando mientras escribo, agregaría también el Análisis de Datos de Negocio.

    Iré dedicando poco a poco, publicaciones para tratar estas «otras» habilidades, en espera de que con ello ayude, y siembre la inquietud de conocer y prepararse más al respecto.