Etiqueta: Instrucciones claras

  • El secreto para delegar

    El sueño del gerente es llegar a la delegación, ese lugar ideal en donde se asignan tareas a la gente y ellos, sin supervisión, las llevan a cabo y reportan resultados.

    Y aunque parece un lugar ficticio y lejano no es tan difícil de alcanzar. Simplemente, tenemos que tomar conciencia de que no es un lugar al que nuestros subordinados llegan solos, sino que es un camino que nosotros debemos de trazar y ayudarles a transitar.

    La delegación requiere varias cosas para funcionar:

    • Personal autónomo
    • Instrucciones y un rumbo claro
    • Un sistema de seguimiento

    Personal Autónomo

    Tal vez este sea el punto más complicado y menos atendido. La gente no se vuelve competente simplemente por que nosotros lo queramos o porque nosotros lo digamos. Claro que se puede seleccionar bien a una persona desde el principio, eso hará que el camino sea más corto. Pero aún así requerirá de desarrollo y experiencias de aprendizaje.

    En principio, yo considero que una persona autónoma es aquella que:

    • Es competente. Esto es, posee las habilidades, conocimientos, experiencia y actitudes (perfil) adecuado para la tarea. Es imposible delegar una tarea a una persona que no es competente.
    • Es capaz de seguir estándares y buenas prácticas. Se requiere que la persona se ajuste al modelo de actuación requerido, ya sea en la forma de valores, políticas, procedimientos, métodos de trabajo, etc. Esto a fin de tener la certeza de que realizará la tarea dentro de los límites permitidos.
    • Es capaz de tomar decisiones robustas. En una tarea pueden aparecer imprevistos o simplemente necesidades de decisión. Estas requieren de ser atendidas adecuadamente y un esquema de pensamiento adecuado para la toma de decisión, considerando todos los aspectos, pros y contras, consecuencias, diferentes puntos de vista y demás es absolutamente necesario. Adicionalmente, en ocasiones, es necesario «doblar» y a veces hasta «romper» las reglas (estándares y buenas prácticas) pero ello debe de hacerse tras una adecuada valoración de consecuencias y riesgos, así como del establecimiento de acciones para compensar o mitigar dichos riesgos.

    Instrucciones y un rumbo claro

    Si la persona a la que se le delega no se le aclara la naturaleza de lo que se le delega, así como lo que se espera lograr tras realizar las tareas, es complicado que las desarrolle adecuadamente. No tendrá elementos para ajustar el rumbo en caso de ser necesario. Por otro lado, puede que ante la incertidumbre, decida realizar las actividades a su modo o en sus términos, pudiendo eso no ser lo más adecuado. Sobre todo, si no se implementa un adecuado sistema de seguimiento, no se sabrá que las cosas van por el rumbo equivocado hasta que sea, tal vez, demasiado tarde.

    Un sistema de seguimiento

    Este es el otro punto que en mi opinión está bastante descuidado. Se cree que por que se ha delegado, se puede uno desentender de las cosas y dejarlas sin supervisión y seguimiento. En realidad, lo que se puede hacer, cuando el personal es competente, es cambiar la frecuencia del seguimiento y supervisión, pero en realidad nunca se puede eliminar. Al principio será estrecho y conforme se logre la autonomía y la claridad del rumbo, se pueden espaciar dichos seguimientos y supervisiones.

    El sistema de seguimiento debe ser ágil y adecuado, para proveer la información oportuna, clara y completa que permita saber que las cosas van de acuerdo a lo que se requiere. El sistema no debe ser engorroso ni burocrático, pues de otro modo se dejará de lado ya sea por quien delega, así como por a quien se le delega la tarea.

    Sea como sea, el hecho es que no se puede delegar solo diciendo y solo queriendo. El camino de tener gente autónoma requiere de tiempo, igualmente lograr expresar las cosas con claridad y el hábito de dar seguimiento toman tiempo. Pero eventualmente se logra, el reto es no darse por vencido a medio camino.

    ¿Tienes problemas con tu delegación? ¿Has reflexionado porqué? ¿Tu gente es competente? ¿Cuentas con un sistema de seguimiento efectivo? ¿Has transmitido tus instrucciones y rumbo de manera clara? ¿Cuáles son los retos hacia adelante?

  • Instrucciones claras, tareas bien ejecutadas

    Les voy a contar una anécdota personal. En una ocasión cuando mi hijo entraba apenas en la adolescencia, mi esposa le dio una instrucción: «Hijo por favor saca la ropa de la lavadora». Al paso del tiempo, mi esposa dio seguimiento y le preguntó si había sacado la ropa y él le respondió que sí.

    Pasadas unas horas, mi esposa acudió a la lavadora y encontró dentro de ella un montón de trapos de cocina. Rápidamente llamó a mi hijo para increparle el no haber sacado toda la ropa y haber dejado los trapos en la lavadora, a lo cual mi hijo respondió: «Pero Mamá, ¡los trapos de cocina no son ropa!».

    Por curioso y tal vez hilarante que parezca la anécdota deja ver algo claro. Si no damos instrucciones claras la gente hará lo que le pedimos y no lo que queríamos.

    Hay una frase que estaba en un libro que usé durante la universidad:

    Realmente odio esta endemoniada máquina; desearía que la vendieran. Nunca hace lo que quiero, más solo lo que le digo.

    The Fortune Database, Berkley Unix

    Es mi convicción que lo mismo sucede con las personas. Sobre todo con los aprendices o la gente que acaba de incorporarse a una organización. Es un error esperar que «descifren» todo lo que está en nuestra mente y que omitimos poner en nuestras palabras y en nuestras instrucciones.

    En la publicación sobre el hecho de que mi gente no hace lo que tiene que hacer. Uno de los puntos comentados es proveer instrucciones que no son claras.

    Una forma de evitar estas confusiones, al menos con los novatos y los recién incorporados (aunque he de decir que lo he visto suceder con gente ya de tiempo en las empresas), consiste en ser un poco redundantes mediante el uso de nuestros fieles servidores. Esto es aclarando el qué, quién, cuándo, cuánto, dónde, porqué y cómo deben hacerse las cosas.

    ¿Tienes alguna anécdota donde la falta de información o la información incompleta llevó a la persona a suponer o simplemente no realizar o realizar mal una tarea?