En estos días de cuarentena, muchos nos hemos volcado a la vida digital y al trabajo a distancia.
De un día para otro todos hemos pasado a estar frente a las cámaras varias veces al día. En días recientes he notado, en diferentes sesiones digitales, que la preparación para esta puesta en escena no ha sido particularmente pensada o preparada.
Cómo fotógrafo aficionado, lo primero que noté es que la habitación que uso para conectarme con los clientes no cuenta con una iluminación adecuada para el video. Busqué subsanarlo con unas lámparas LED, lo cual no resultó particularmente práctico.
A continuación, moví la computadora y armé una “caja de luz”. Logré una iluminación aceptable, aunque ahora hubo que trabajar el fondo. Una vez resuelto esto, mi esperanza para quienes están del otro lado, es una experiencia más adecuada.
El audio es otra cosa que he visto padecer en muchas interacciones. Los micrófonos integrados en ocasiones no son buenos y el ruido ambiental puede ser realmente molesto. Afortunadamente, yo ya contaba con un micrófono especial para podcast. Lo cual ha sido muy benéfico.
Sin embargo, lo físico no es suficiente, después de tantos años de dar capacitación, algo que mantengo es el hábito de ensayar. Y si, antes de casa reunión, presentación o curso virtual hago un ensayo. Lo cual ha pagado sus beneficios hasta ahora.
He tenido que estudiar múltiples plataformas de conferencia en línea para saber utilizarlas de manera fluida e imperceptible.
En las últimas semanas he experimentado reuniones virtuales, donde:
- No se ve la cara por mala iluminación o situaciones de contraluz.
- No se escucha el audio.
- No se sabe utilizar la plataforma digital.
- La persona se mueve en forma oscilante y que distrae.
- Se presentan fondos inadecuados.
- La gente está acostada en su cama o en vestimenta no adecuada.
Desde hace muchos años he considerado que cada interacción con un cliente es una puesta en escena y busco cuidar la mayor cantidad de detalles.
Cada vez que enciendes la cámara, y te preparas para la acción, ¿te has asegurado de que las luces, el audio, la presentación, tu arreglo, y todos los detalles estén listos para entrar en escena? Creo que el cliente, interno o externo, no merece menos.